La malaria en humanos es causada por algunas especies de parásitos de la familia Plasmodium. Entre ellos, Plasmodium falciparum, que causa la forma más grave de malaria, con el mayor número de muertes, y Plasmodium vivax, responsable de una forma menos peligrosa, aunque potencialmente mortal, que infecta anualmente a más de ocho millones de personas, principalmente en el sudeste de Asia y América del Sur.

Hasta hace poco, los científicos creían que P. vivax apareció en Asia, pero más tarde se descubrió que este tipo de Plasmodium se encuentra en gorilas y chimpancés africanos, por lo que los investigadores han sugerido que sigue siendo África su lugar de origen.

A fin de esclarecer el origen del parásito, un equipo internacional de genetistas seleccionó muestras de sangre de seis chimpancés y un gorila de África occidental infectados con P. vivax y secuenció los genomas completos del parásito. Posteriormente compararon estos datos con las secuencias de referencia de las líneas del parásito P. vivax encontradas en humanos del sudeste de Asia, Sudamérica y Oceanía.

En esta comparación, los investigadores encontraron que las secuencias del P. vivax de los simios africanos y las secuencias humanas comparten genomas centrales casi idénticos. Las dos cepas de chimpancés secuenciadas diferían entre sí en el 0,6 por ciento y de las dos cepas de referencias humanas en un promedio del 2,2 por ciento.

A pesar de esta estrecha relación, los investigadores observaron que los parásitos de los simios tienen alrededor de 10 veces la diversidad genética neutral que los parásitos humanos; esto indica que el ancestro humano del P. vivax pasó por, lo que los genetistas llaman, un “cuello de botella”, es decir, que en algún momento en el pasado los parásitos humanos experimentaron una reducción severa en el tamaño de su población, lo que llevó a una pérdida masiva de la variación genética.

En base a estos hallazgos, los investigadores propusieron dos escenarios para la aparición de líneas humanas de plasmodium. De acuerdo con el primero, el patógeno inicialmente infectó sólo a los simios antropoides, y en algún momento superó la barrera de especies y se volvió peligroso para los humanos.

Según la segunda versión, que los investigadores consideran más probable, el protozoo parasitario afectó inicialmente tanto a los simios antropoides como a los humanos. Después de la migración de personas de África, hubo una fuerte disminución en el número de patógenos, pero las líneas restantes se multiplicaron y llegaron a personas en Asia, Europa y de allí a América. Al mismo tiempo, los habitantes de África tropical desarrollaron una mutación genética que inhibe el desarrollo del patógeno.

Tener las nuevas secuencias genéticas de P. vivax de simios para compararlas con las muestras humanas, permite futuras investigaciones sobre los cambios genéticos que hicieron que el parásito se adaptara tan bien para infectar a los humanos. Comprender estos cambios genéticos puede fundamentar nuevas formas de prevenir la infección.

Referencia: Evolutionary history of human Plasmodium vivax revealed by genome-wide analyses of related ape parasites, PNAS, 2018. https://doi.org/10.1073/pnas.1810053115