El desarrollo de nuevas tecnologías, tal como el teléfono inteligente, representa una paradoja: si bien nos permite conectarnos e interactuar con cualquier persona en independencia del lugar en el que se encuentre, al mismo tiempo, puede desconectarnos de aquellos que nos rodean.

Al respecto, siguiendo los resultados de una investigación reciente, nuestras vidas digitales pueden estar disminuyendo nuestra capacidad de ser felices en nuestras interacciones sociales; esto es especialmente cierto para las generaciones jóvenes.

Pudiese pensarse que los nativos digitales tienen una mejor capacidad de ejercer control sobre su vida digital y que esto representaría una gran fuente de satisfacción para ellos; sin embargo, parece que no es así.

De hecho, tal parece que el uso de teléfonos inteligentes puede hacer que las personas se distraigan y se distancien de sus seres queridos, mermando su bienestar y salud mental. En este sentido, tras una encuesta en la que participaron 120 estudiantes universitarios, se descubrió que el uso del teléfono inteligente afecta negativamente sus interacciones sociales.

En este estudio, se les solicitó a los participantes que reportaran cinco veces al día, por una semana, cómo se sentían y qué estaban haciendo 15 minutos antes de llenar el cuestionario.

De esta manera, se encontró que, sorprendentemente, los estudiantes se distraían más durante las interacciones en persona luego de usar el teléfono inteligente.

Adicionalmente, se observó que los participantes se mostraban menos interesados y disfrutaban en menor medida de las interacciones sociales luego de revisar el teléfono. Al respecto, Elizabeth Dunn, quien participó en la investigación, comenta:

“Supusimos que esta generación sería más experta en la multitarea al desarrollarse usando sus teléfonos inteligentes e interactuando con otros simultáneamente; sin embargo, descubrimos que, incluso el uso moderado del teléfono inteligente, socava los beneficios de las interacciones sociales”.

En la misma línea, los expertos señalan que el uso del teléfono inteligente reduce nuestra participación y disfrute al reunirnos con amigos y familiares. Para demostrarlo, diseñaron un experimento en el que participaron más de 300 adultos y estudiantes universitarios.

En este experimento se simuló una reunión social, en la que, a algunos de los participantes, se les solicitó que mantuviesen sus teléfonos en la mesa con el sonido o la vibración encendidos, a fin de ser capaces de darse cuenta si recibían alguna pregunta relacionada a la investigación.

Por su parte, al resto de los participantes se les dijo que recibirían una pregunta en papel y se les indicó que debían mantener el teléfono en modo silencio mientras estaba colocado en un recipiente sobre la mesa durante la comida.

Posteriormente, todos los participantes completaron un cuestionario en el que se evaluaban elementos tales como sus sentimientos en torno a las interacciones sociales, niveles de distracción, diversión y aburrimiento, además de la frecuencia del uso del teléfono para la reunión y para que lo usaron.

Así, se descubrió que aquellas personas que tenían el teléfono más cerca eran más propensas a utilizarlo y, además, reportaban haber estado más distraídos, por lo que disfrutaron menos de la reunión que los participantes que ignoraron el teléfono.

Usar excesivamente el teléfono inteligente le resta calidad a nuestras interacciones sociales.

Por tanto, los investigadores concluyen que el uso del teléfono inteligente le resta satisfacción a las interacciones sociales porque nos impiden comprometernos completamente con lo que está ocurriendo en el aquí y el ahora, lo que es fundamental para el bienestar.

Por su parte, se plantea que las personas egocéntricas o narcisistas están expuestas a un mayor riesgo de pasar más tiempo en las redes sociales, puesto que, al tener dificultades para identificar y procesar las emociones, es más probable que se desconecten de la realidad a partir del uso de las redes sociales.

En síntesis, la tecnología moderna puede ser maravillosa pero, al mismo tiempo, tiene un costo inesperado: le puede restar felicidad y bienestar a nuestras vidas al desconectarnos de la realidad presente y distraernos de nuestras interacciones sociales, restándonos la capacidad de experimentar placer en los momentos especiales que compartimos con amigos y familiares.

Referencia: Smartphone use undermines enjoyment of face-to-face social interactions. https://doi.org/10.1016/j.jesp.2017.10.007