A pesar de no estar expuestos a bebidas gaseosas, golosinas  o azúcar refinada, investigaciones científicas muestran que nuestros antiguos antepasados sufrieron de problemas dentales muy parecidos a los que se padecen en la actualidad.

Los investigadores han encontrado lesiones dentales notablemente similares a las causadas por la erosión moderna, en dos dientes frontales de 2,5 millones de años perteneciente a uno de nuestros antepasados ya ​​extintos.

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Esto se suma a la evidencia de que los seres humanos prehistóricos y sus predecesores sufrieron problemas dentales sorprendentemente similares a los que padecemos nosotros mismos, a pesar de nuestras dietas muy diferentes.

La erosión dental puede afectar a todo el tejido dental y generalmente provoca lesiones poco profundas en el esmalte y la superficie de la raíz, lo que con el tiempo permite que las comidas y bebidas ácidas creen agujeros profundos conocidos como lesiones cervicales no cariosas.

Los investigadores han evidenciado la presencia de tales lesiones en los dientes fosilizados de un Australopithecus africanus una especie ancestral humana. Dado el tamaño y la posición de las lesiones, es probable que este individuo haya sufrido dolor de muelas o sensibilidad.

Evidencia de lesiones cariosas en el segundo premolar derecho y el primer molar mandibular en fósil de Homo naledi.

Resulta curioso que este homínido prehistórico haya tenido problemas dentales que parecen indistinguibles de los causados ​​por el consumo de grandes cantidades de bebidas gaseosas en la actualidad.

Los investigadores suponen que, así como el desgaste erosivo dental hoy en día suele estar asociado con un cepillado agresivo de los dientes, es probablemente que el Australopithecus africanus haya experimentado una abrasión dental similar al comer alimentos duros y fibrosos.

Para que se formen las lesiones, todavía habrían necesitado una dieta alta en alimentos ácidos. En lugar de bebidas gaseosas, esto probablemente vino en forma de frutas cítricas y verduras ácidas. Por ejemplo, algunos los tubérculos como las patatas, son difíciles de comer y algunos pueden ser sorprendentemente ácidos, por lo que podrían haber sido la causa de las lesiones.

En los registros fósiles la erosión dental está muy poco documentada, aunque esto podría deberse a que no se trata de una lesión que los investigadores se enfoquen en buscar. Sin embargo, hay una cantidad de registros en las que se evidencia lesiones cariosas (caries) en los dientes fosilizados.

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Estas caries probablemente fueron causadas ​​por comer ciertas frutas y vegetación, así como miel. Con frecuencia, las caries evidenciadas eran graves, como en el caso de las cavidades que se encontraron en los dientes del Homo naledi recientemente descubierto.

Al respecto, el investigador Ian Towle, profesor de antropología de la Universidad Liverpool John Moores, comentó:

“Lo que sí sabemos con certeza es que los problemas dentales complejos y severos, que con frecuencia asociamos con una dieta moderna de alimentos procesados ​​y azúcares refinados, en realidad han existido desde hace mucho tiempo y lo hemos podido corroborar en nuestros ancestros ya extintos.”

Referencias:

Root grooves on two adjacent anterior teeth of Australopithecus africanus. International Journal of Paleopathology. 2018. https://doi.org/10.1016/j.ijpp.2018.02.004

Early hominid dental pathology: Interproximal caries in 1.5 million-year-old Paranthropus robustus from Swartkrans. Archives of Oral Biology, 1990. https://doi.org/10.1016/0003-9969(90)90185-D

Tertiary dentine frequencies in extant great apes and fossil hominins. PeerJ Preprints, 2018. https://doi.org/10.7287/peerj.preprints.27115v1

Behavioral inferences from the high levels of dental chipping in Homo naledi. America Journal of Physical Anhropology, 2017. https://doi.org/10.1002/ajpa.23250

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