En las últimas décadas, la soledad se ha incrementado al punto de ser considerada una epidemia. Esta peligrosa afección, que perturba a un tercio de las personas adultas, vulnera el cerebro, el sistema inmunitario y puede provocar depresión y conductas suicidas. La soledad también puede aumentar el riesgo de morir prematuramente tanto como fumar, y más que la obesidad.

La soledad es una condición difícil, porque no se refiere necesariamente a la cantidad de personas con las que se habla ni a la cantidad de conocidos que se tenga. Se puede tener muchas personas alrededor y aun así, sentirse solo.

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La soledad se refiere a la discrepancia entre el número y la calidad de las relaciones que se desean y las que realmente se tienen. A veces se piensa que la única forma contrarrestar la soledad implica hablar con otras personas. Pero, si bien eso puede ayudar, la soledad se trata menos de la cantidad de contactos que se tienen y más acerca de cómo se ve el mundo.

Cuando una persona se siente sola, actúa y ve el mundo de manera diferente. Comienza a percibir amenazas en su entorno con más facilidad, espera ser rechazado con más frecuencia y juzga más a las personas con las que interactúa. Los demás pueden sentir esto y, como resultado, se alejan, lo que perpetúa el ciclo de soledad.

Estudios han demostrado que las personas no solitarias que pasan tiempo con personas solitarias tienen más probabilidades de sentirse solos, lo que sugiere que la soledad es contagiosa.

Otras investigaciones han sugerido que, al menos en parte, los sentimientos de soledad están determinados genéticamente.

Cuando una persona se siente sola tiende naturalmente a aislarse aún más, lo que puede ser francamente peligroso.

Para superar la soledad y mejorar la salud mental, hay ciertas cosas que se pueden hacer. El primer paso es reconocer el sentimiento de soledad y aislamiento a fin de estar en capacidad de tomar medidas enfocadas en mejorar las conexiones sociales.

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Se recomiendan diferentes formas de combatir esta afección, como aumentar el número de personas con las que se habla, mejorar las habilidades sociales y aprender a complementarse con los demás. Pero parece que lo principal es cambiar la manera de percibir el mundo circundante.

Una recomendación obvia para combatir la soledad es buscar ayuda profesional. La depresión, la ansiedad y otros problemas de salud mental pueden hacer que una persona se sienta desconectada, lo que puede crear un círculo que se autoperpetúa y que es difícil de romper.

Referencia: Loneliness Matters: A Theoretical and Empirical Review of Consequences and Mechanisms. Annals of Behavioral Medicine, 2010. https://doi.org/10.1007/s12160-010-9210-8

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