A algunos les sonará como una frase trillada, pero no hay forma más clara de expresarlo: el agua es esencial para la vida humana. Representa entre el 50 y 70 por ciento del peso de nuestro cuerpo, y cualquier déficit de agua, bien sea por deshidratación, enfermedad, ejercicio o estrés por calor, genera consecuencias.

El agua es crucial para la mayoría de las funciones corporales, incluyendo el trasporte de nutrientes y hormonas, la amortiguación de nuestras articulaciones, la regulación de la temperatura interna, el lubricado de los globos oculares, entre muchas otras.

Continuamente perdemos agua a través de la respiración, la micción, la defecación y la sudoración, por lo que constantemente debemos ingerir el vital líquido, a fin de mantener un nivel de hidratación equilibrado. No hacerlo acarrea una serie de efectos que pueden inicialmente ser leves, pero podrían llegar a ser severos e inclusos potencialmente fatales.

En el momento en el que sientes sed, ya tu cuerpo está deshidratado. Investigaciones muestran que tan sólo un 1 por ciento de deshidratación afecta negativamente el estado de ánimo, atención, memoria y coordinación motriz.

Los datos en humanos son escasos y algo contradictorios, pero parece que el fluido del tejido cerebral disminuye con la deshidratación, lo que reduce el volumen cerebral y menoscaba temporalmente la función celular.

A medida que el cuerpo pierde agua sin reemplazarla, la sangre se vuelve más concentrada y, en un punto, esto provoca que los riñones retengan agua. El resultado: orinas menos.

Cuanto más espesa y concentrada se vuelve la sangre, más difícil es para el sistema cardiovascular compensar la frecuencia cardíaca para mantener la presión sanguínea. La falta de agua también dificulta los intentos del cuerpo de regular la temperatura, lo que puede causar hipertermia, una temperatura corporal muy superior a la normal.

En conjunto, todos estos efectos se ven reflejados en nauseas, mareos, dolor de cabeza, fatiga, mal humor, espasmos musculares, delirios, desmayos y eventualmente,  descompensación generalizada.

Por eso resulta esencial controlar los niveles de hidratación.

Referencias:

Dehydration: Physiology, Assessment, and Performance Effects. Comprehensive Physiology, 2014. https://doi.org/10.1002/cphy.c130017

Responses of the Human Brain to Mild Dehydration and Rehydration Explored In Vivo by 1H-MR Imaging and Spectroscopy. American Journal of Neuroradiology, 2015. https://doi.org/10.3174/ajnr.A4508