En toda la naturaleza, muchas especies han desarrollado el camuflaje para evitar la detección o el reconocimiento por parte de sus depredadores, siendo esta coloración defensiva de los animales uno de los ejemplos más emblemáticos para ilustrar y defender la evolución y la adaptación.

Aproximadamente dos décadas después de la publicación de la obra “Sobre el origen de las especies”, el especialistas británico en biología de insectos, Albert Brydges Farn, contactó a Charles Darwin con la finalidad de presentarle un curioso caso que había podido evidenciar en los bosques circundantes de la localidad de Lewes en Inglaterra.

El fenómeno observado se enfocaba en la polilla del abedul blanco (Biston betularia), la cual, a mediados del siglo XIX y debido al rápido desarrollo de la industria en el área, cambió bruscamente de color, pasando de ser pálidas a tener un color negro de carbono.

Farn sugirió que tales cambios en su apariencia se asociaron con la selección natural, impulsada por la gran cantidad de hollín industrial que mató a los líquenes y oscureció la corteza de los árboles.

Como resultado, las mariposas de colores claros eran presas fáciles de las aves, mientras que las polillas oscuras, por el contrario, se volvieron “invisibles” para los depredadores.

Más tarde, la legislación de aire limpio redujo los niveles de hollín y permitió que los líquenes se recuperaran, lo que provocó un resurgimiento de las polillas de coloración pálida.

La mayoría de los científicos están de acuerdo con esta idea de Farn y Darwin, pero los opositores de la teoría de la evolución critican constantemente sus conclusiones, exigiendo la verificación experimental y cuestionando los resultados de tales experimentos.

En este sentido, un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Exeter en Reino Unido, confirma el postulado evolutivo respecto al camuflaje de la polilla de abedul. Los investigadores propusieron su propia versión de verificar los juicios de Darwin y Farn.

Para hacer esto, los científicos crearon varias docenas de modelos de mariposas, basándose en muestras recogidas a mediados del siglo XIX y durante todo el siglo XX, y las plantaron en troncos de árboles de los bosques del suroeste de Inglaterra.

La mayoría de las aves pueden percibir la luz ultravioleta, invisible para la visión humanos, y ven una gama de colores más amplia que nosotros; teniendo esto presente, los científicos analizaron qué tan bien las mariposas oscuras y pálidas coincidían con la corteza de los árboles, tal como las verían las aves.

Junto a cada uno de estas “polillas”, los biólogos instalaron cámaras, lo que permitió controlar la frecuencia con que las aves encontraron estos modelos y trataron de comérselos. Para aumentar el atractivo de los modelos, los científicos las impregnaron con varios cebos y así como con materiales que brillan en el rango ultravioleta.

De este modo, los investigadores contaron con la capacidad de comparar la facilidad con que las aves podían ver mariposas oscuras y pálidas, y en última instancia, determinar su riesgo de depredación.

Tal como se esperaba, las mariposas claras se convirtieron en presa de las aves un 20 por ciento menos frecuente que las mariposas oscuras, si se encontraban en la superficie de un claro tronco de abedul cubierto de líquenes. Si el árbol era oscuro o simplemente de color uniforme, entonces los insectos oscuros recibían la ventaja.

El investigador Martin Stevens afiliado al Centro de Ecología y Conservación en la Facultad de Ciencias de la Vida y del Medio Ambiente de la Universidad de Exeter, expresó:

“Con este estudio hemos demostrado que la probabilidad de supervivencia y reproducción de estas polillas, así como la frecuencia con que son comidos por las aves, depende del color de su estampa; esto da la razón a los evolucionistas, demostrando que los antepasados ​​de estos insectos realmente cambiaron de color debido a la acción de la selección natural impulsada por emisiones industriales antropogénicas.”

Referencia: Avian vision models and field experiments determine the survival value of peppered moth camouflage. Communications Biology, 2018. https://doi.org/10.1038/s42003-018-0126-3

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