Es bien sabido que los requerimientos mundiales de energía están aumentando; lo que es ignorados por muchos, es que una potencial y prometedora fuente de energía se está tirando por nuestros inodoros todos los días.

Las aguas residuales están contaminadas con desechos humanos, agrícolas o industriales. Aunque normalmente se les considera como una molestia, la materia orgánica contenida ellas, comúnmente conocido como “lodo”, puede convertirse en un recurso valioso para obtener bioenergía.

En la digestión anaeróbica, proceso mediante el cual los desechos orgánicos son descompuestos por microorganismos en un ambiente libre de oxígeno, como en el fondo de un vertedero, se obtiene gas metano, el cual puede capturarse y usarse para producir energía, en lugar de liberarse en la atmósfera.

Generalmente, los sistemas de tratamiento de aguas residuales comienzan a tratar las aguas residuales mediante la recolección del lodo sólido. Para obtener energía, este lodo se somete a un pretratamiento llamado hidrólisis térmica, un proceso que busca maximizar la cantidad de metano que se puede producir.

Posteriormente, los desechos tratados ingresan a un digestor anaeróbico, que termina de descomponerlos. El producto resultante es un gas rico en metano, o biogás, que puede usarse para necesidades energéticas in situ, o procesarse y utilizarse como un reemplazo del gas natural. Además, los restos sólidos del procedimiento forman un “digestato” rico en nutrientes que puede ser utilizado como fertilizante.

Otros desechos orgánicos como desechos de jardín, estiércol y sobrantes de restos de comida y aceites usados ​​de restaurantes, son excelentes candidatos para los sistemas de conversión de residuos en energía.

Es factible combinar estos desechos para aumentar la producción de metano. Por ejemplo, la combinación de lodo y desechos de cocina proporciona una receta perfecta de materia orgánica y bacterias clave necesarias para una producción máxima de metano.

Los sistemas de conversión de residuos a energía abordan simultáneamente muchos de los problemas ambientales y económicos más acuciantes del mundo. Usar residuos para obtener energía es una forma de energía barata, renovable y disponible para muchas ciudades.

Adicionalmente este enfoque da un aporte a la reducción de emisiones de gas de efecto invernadero. Este sistema aprovecha el metano para obtener energía, en lugar de dejar que escape a la atmósfera donde impulsaría el cambio climático. Aunque el metano libera dióxido de carbono cuando se aprovecha, las emisiones netas son insignificantes en comparación con las generadas por los combustibles fósiles.

Pero adicionalmente, los sistemas de conversión de residuos a energía, tienen el potencial de mejorar la gestión de residuos así como crear beneficios económicos.

Si bien la implementación de este tipo de sistema aún no es un lugar común, se están extendiendo por todo el mundo. Estados Unidos, China, Brasil, Argentina y Noruega, son sólo algunos ejemplos de países que transforman las aguas residuales en energía.

Dado que el manejo de los desechos por lo general ocurre a escala local, corresponde a los municipios de estos países abogar por esta tecnología y adoptarla.

Referencias:

Study on Biogas Production of Joint Anaerobic Digestion with Excess Sludge and Kitchen Waste. Procedia Environmental Sciences, 2016. https://doi.org/10.1016/j.proenv.2016.07.089

Study of the operational conditions for anaerobic digestion of urban solid wastes. Waste Management, 2006. https://doi.org/10.1016/j.wasman.2005.06.003

Anaerobic digestion potential of urban organic waste: a case study in Malmö. Waste Management and Research, 2007. https://doi.org/10.1177/0734242X07075635