Con el pasar de los años, parece qua la manera en que percibimos el valor es diferente dependiendo del contexto y, muchas veces, no corresponde como debería. Con el boom de las criptomonedas, se han recaudado miles de millones de dólares en inversiones, mientras que las organizaciones caritativas y muchos hospitales se derrumban; miles de personas mueren cruzando fronteras y siendo refugiados, mientras otros almacenan bitcoins sólo para observar como fluctúa su precio.

Basándose en esta visión, el artista de origen chino Ai Weiwei y su socio Kevin Abosch idearon un concepto al puro estilo de una obra de arte representada en una cadena de bloques, que consiste en dos tokens de la red Ethereum. Sólo dos tokens, conocidos como PRICELESS (PRCLS), fueron creados: uno de ellos no estará disponible al público bajo ningún costo; el otro token será dividido en 1 millón de fracciones, lo que les dará acceso a miles de millones de ciudadanos alrededor del mundo que, a su vez, podrán subdividir esa pieza en 18 decimales aún más pequeños.

Adicionalmente, sólo un número limitado de series serán impresas físicamente. Una vez los fragmentos estén en manos de las personas, cada quien podrán atribuirle un valor distinto.

En este sentido, los artistas destacaron que su ideal consiste en que:

Una trillonésima parte de algo que vale mucho dinero es mejor que un todo de algo que no, pero he dicho que esto no tiene ningún valor. Nuestra intención no era crear una ficha comercializable: lo que sucederá con la ficha con el tiempo se nos revelará. Las personas pueden hacer lo que quieran con él, pero sería bueno que la conversación no muriera. […] El valor está relacionado con el juicio humano y la sociedad. Llamar algo invaluable es un poco absurdo, podría valer mucho o nada en absoluto.

Una de las preguntas que los autores desean traer al consciente de sus seguidores es cómo se percibe el concepto de lo invaluable o valuable; por ejemplo, cómo ven al token que es inalcanzable en términos de valor y posibilidad de posesión, en comparación al que es fácilmente asequible.

Ai y Abosch culminan diciendo que su obra tiene la intención de crear una nueva forma de comunicación y crea un cambio en la mentalidad de las personas, una en la que, sin importar la procedencia, apariencia o tamaño, es absurdo atribuirle valor a alguna persona o circunstancia. Lo importante es saber lo invaluable de la vida misma, por sobre lo que se conoce como el valor real en la economía.