Socorristas en alemania culpan a los padres adictos al celular del aumento de niños ahogados este año. Tan solo en 2018, la cantidad de personas ahogadas ha ascendido hasta 300 y las autoridades consideran que los teléfonos inteligentes tienen algo que ver en la situación.

“Cada vez más, los padres están mirando sus celulares, no miran hacia los lados y ciertamente tampoco a sus hijos. Es triste que los padres actúen con tan poco cuidado en estos días”, dice Peter Harzheim, miembro de la Federación Alemana de Supervisores de Piscinas.

Los salvavidas expresan que los responsables de los niños cada vez más ven las piscinas como una guardería y simplemente no prestan atención a sus pequeños, en los que también se ha presentado una baja en el número de niños que saben nadar. Casi la mitad de los niños de quinto grado no tienen prácticas seguras de nado.

Debido a este aspecto, con más razón se deberían monitorear las actividades de los niños dentro de las piscinas, pero, según dice Acham Wiese, de la Asociación Alemana de Salvavidas, “muy pocos padres y abuelos aplican el consejo de ‘cuando tus hijos y nietos estén en el agua, pon tu teléfono a un lado’”.

Harzheim reflexiona en que en épocas anteriores los padres y abuelos pasaban más tiempo con sus hijos y nietos en la piscina, pero que la obsesión por los teléfonos celulares ha sido tal, que cada vez más se sumergen en sus pantallas y no en el agua.

Las organizaciones competentes también han culpado a las escuelas por no dar clases de natación obligatorias para los grados de la escuela primaria.

Aunque es cierto que los recortes de presupuesto han dificultado encontrar profesores y para los padres que trabajan a tiempo completo se les es difícil anotar a sus hijos en lecciones de natación.

“Como resultado, muchas personas carecen del conocimiento correcto sobre cómo deben comportarse en el agua”, menciona Axel Dietrich de la Asociación Alemana de Natación.