Con el avance de la tecnología, lo métodos empleados por cibercriminales también han ido evolucionando. Hoy en día, con el auge de las criptomonedas y con cada día más empresas uniéndose al mercado financiero digital, los ataques con malware se han volcado a una tendencia de dimensiones internacionales.

En este sentido, un estudio reciente de una firma de ciberseguridad rusa, conocida como ‘Group IB’, reveló que la tendencia actual entre los hackers se inclina hacia la obtención de credenciales de usuarios de exchanges de tres regiones en particular, entre las que contamos a Estados Unidos, China y Rusia.

El reporte también destaca que el índice de cuentas de exchanges de criptomonedas han estado bajo la mira de ciberatacantes en mayor medida que durante el 2017, año en el cual se estiman alrededor de 369% de hackeos.

Actualmente, los cibercriminales se valen de métodos cada vez más sofisticado, como el uso de malwares para realizar cryptojacking o phishing. De hecho, en tan sólo enero del 2018, el porcentaje de incidentes se estimó en 689%.

Por su parte, hay que destacar que no todos los exchanges proveen los métodos de seguridad más adecuados para prevenir ataques. Algunos ni siguiera exigen contraseñas alfanuméricas de más de ocho dígitos, medida recomendad por la mayoría de los expertos en seguridad informática.

De acuerdo con el Director de Proyectos, Ruslan Yusufov:

El aumento de la actividad fraudulenta y la atención de los grupos hacker a la industria de las criptomonedas, el software funcional adicional malicioso relacionado con las criptomonedas, así como las cantidades significativas de fondos ya robados indican que la industria no está lista para defenderse y proteger a sus usuarios. En 2018 veremos aún más incidentes. El lado oscuro del sector descentralizado requiere una respuesta de la comunidad, incluidos los investigadores, académicos e investigadores tecnológicos.

Adicionalmente, los hackers han estado mejorando su propia protección, a fin de lograr que sus ataques sean aún más difíciles de detectar y prevenir. De hecho, los índices de cryptojacking subieron de un 13% a un alarmante 28%, en lo que va de año; así como ha logrado escalar a regiones dentro de África, América Latina y el Medio Oriente.