Un grupo de investigadores de la Universidad de Rutgers en New Brunswick ha demostrado que el Wi-Fi común puede servir como un sistema de detección de armas, bombas y productos químicos para garantizar la seguridad en espacios públicos como estadios, parques temáticos y escuelas.

Según el comunicado de Rutgers sobre el estudio, este sistema de detección de objetos sospechosos es fácil de configurar, además de permitir una reducción considerable de los costos en cuanto este tipo de sistemas, ya que por lo general, los métodos de detección tradicionales requieren la contratación de personal entrenado y equipos costosos.

Además, el sistema creado por los investigadores no es invasivo en términos de privacidad, como cuando el personal de seguridad de diversos sitios públicos inspecciona los bolsos y el equipaje de las personas. Según Yingying Cheng coautora del estudio y profesora del Departamento de Ingeniería Eléctrica e Informática de Rutgers, sus hallazgos podrían tener un gran impacto en la protección del público con respecto a objetos peligrosos.

Los investigadores aseguran que las señales WiFi utilizadas en lugares públicos pueden atravesar bolsas o paquetes para ofrecer información sobre las dimensiones de objetos metálicos peligrosos e identificarlos, al igual que armas, portátiles, baterías para bombas y otros objetos electrónicos. Asimismo, el WiFi puede ser utilizado para calcular el volumen de líquidos como agua, alcohol, ácido y otros productos químicos que componen los explosivos.

El sistema de detección de bajo costo creado por la Universidad de Rutgers necesita un dispositivo WiFi con dos o tres antenas que puede ser integrado en las redes WiFi existentes. De esta forma, el sistema analizará el comportamiento de las señales inalámbricas cuando penetran y rebotan en los objetos.

El próximo paso para los investigadores consistirá en aumentar la precisión en la identificación de objetos a través de imágenes de sus formas y calcular el volumen de los líquidos.