Muchos entrenadores personales apuestan por el entrenamiento en ayuna, pero una nueva investigación sugiere que desayunar antes de hacer ejercicio podría preparar al cuerpo para quemar más carbohidratos y acelerar la digestión y el metabolismo después del entrenamiento.

El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Bath, en Reino Unido, encontró que desayunar antes de ejercitarse aumenta la tasa de absorción de glucosa por el tejido muscular y el metabolismo en las comidas posteriores.

El nivel de glucosa en la sangre (glucemia) es un indicador importante de la salud humana. Para mantener un nivel normal de glucosa en sangre, se recomiendan actividades físicas regulares, debido a que los ejercicios aceleran el proceso de división de la glucosa y su absorción por los músculos.

Hasta ahora, no se ha estudiado cómo los ejercicios físicos afectan el metabolismo de los carbohidratos y mantienen normales los niveles de azúcar en la sangre con la posterior ingesta de alimentos; en particular, cómo este proceso está regulado por la carga de carbohidratos antes del entrenamiento.

Con esto en mente, los autores del estudio compararon el efecto que ejercitarse después de desayunar frente a realizar la actividad física en ayuno. A tal fin, los investigadores reclutaron a 12 hombres sanos y registraron sus niveles de glucosa en la sangre y glucógeno muscular, previo y después del entrenamiento.

Los participantes fueron asignados aleatoriamente a una de tres opciones. Un grupo desayunó dos horas antes de emprender una hora de actividad física. Otro grupo realizó la hora de ejercicio en ayuna, y los restantes participantes desayunaron, pero no se ejercitaron.

Como desayuno, los participantes comieron un tazón de cereal en leche. Junto con la prueba de tolerancia a la glucosa, los investigadores también tomaron una biopsia de tejido muscular de los participantes.

El equipo encontró que aquellos que desayunaron antes del ejercicio quemaron carbohidratos más fácilmente durante el ejercicio. Pero lo más resaltante fue que después de ejercitarse, sus cuerpos digirieron y metabolizaron las comidas posteriores más rápidamente.

El Dr. Javier T. González, catedrático en el Departamento para la Salud de la Universidad de Bath y coautor del estudio, manifestó:

“Este es el primer estudio que examina la forma en que el desayuno previo al ejercicio influye en nuestras respuestas a las comidas después de la actividad física. Descubrimos que, en comparación con el ayuno, desayunar antes del ejercicio aumenta la velocidad a la que digerimos, absorbemos y metabolizamos los carbohidratos que podemos comer después del ejercicio”.

Los autores del estudio indican que este hallazgo puede ser útil en la prevención de una variedad de enfermedades asociadas directa o indirectamente con trastornos metabólicos, incluyendo obesidad, diabetes mellitus tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

Referencia: Pre-Exercise Breakfast Ingestion versus Extended Overnight Fasting Increases Postprandial Glucose Flux after Exercise in Healthy Men. American Journal of Physiology-Endocrinology and Metabolism, 2018. https://doi.org/10.1152/ajpendo.00163.2018.