Durante siglos, los humanos han buscado el “elixir de la vida”, una poción mítica que supuestamente otorgaría al bebedor la vida eterna. Si bien esta legendaria bebida permanece furtiva e inasequible, científicos de la Universidad de Exeter creen haber encontrado el secreto para una vida más larga y más saludable.

Los investigadores han desarrollado nuevos compuestos que podrían allanar el camino para la génesis de una nueva era de medicamentos antidegenerativos que, además de prolongar la vida, también podrían extender la salud y ayudar a tratar enfermedades relacionadas con la edad como el cáncer, la demencia y la diabetes.

El envejecimiento se caracteriza por una disminución progresiva de la función fisiológica acompañada de una mayor incidencia de enfermedades relacionadas con la edad.

La acumulación de células senescentes es un importante factor de conducción del proceso de envejecimiento. Aunque las células senescentes son viables y metabólicamente activas, no se dividen, eso se debe a que tienen una fisiología alterada.

Hace miles de millones de años, antes de que la Tierra tuviera una atmósfera rica en oxígeno, las bacterias primitivas obtenían su energía del sulfuro de hidrógeno. Los científicos creen que cuando la atmósfera cambió, algunas de estas bacterias primitivas se incorporaron a los ancestros unicelulares de la vida moderna y permanecen hoy como mitocondrias, las “baterías” que alimentan nuestras células.

El nuevo avance funciona alimentando con sulfuro de hidrógeno a las mitocondrias en las células que han perdido la capacidad de hacer su propio suministro del producto químico.

Los investigadores basaron su estudio en células endoteliales, el tipo de células que recubren el interior de los vasos sanguíneos, y probaron compuestos diseñados para apuntar a las mitocondrias.

En las muestras utilizadas para la investigación, el número de células senescentes se redujo hasta en un 50 por ciento. El equipo de investigadores también identificó dos factores de empalme (un componente de las células) que desempeñan un papel clave en cuándo y cómo las células endoteliales se vuelven senescentes.

Los compuestos en cuestión, conocidos como AP39, AP123 y RT01, administran selectivamente cantidades minúsculas de sulfuro de hidrógeno a las mitocondrias, induciendo a las células viejas o dañadas a generar la “energía” necesaria para sobrevivir y reducir la senescencia, y de este modo, ayudarlas a disminuir el deterioro que conlleva el envejecimiento.

El investigador Matthew Whiteman, profesor en la Escuela de Medicina de la Universidad de Exeter y coautor del estudio comentó:

“Nuestros compuestos proporcionan a las mitocondrias un combustible alternativo para ayudarlas a funcionar correctamente. Muchos estados de enfermedad pueden ser vistos esencialmente como un envejecimiento acelerado, y mantener las mitocondrias saludables ayuda a prevenir o, en muchos casos, a revertir esto.”

Los hallazgos plantean la posibilidad diseñar tratamientos futuros, no sólo para los vasos sanguíneos, sino también para otras células. Los autores del estudio indican de esta podría ser la base que sustente la creación de una nueva generación de medicamentos antidegenerativos.

Referencia: Mitochondria-targeted hydrogen sulfide attenuates endothelial senescence by selective induction of splicing factors HNRNPD and SRSF2. Aging, 2018. https://doi.org/10.18632/aging.101500