Según información publicada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) la adopción progresiva de los activos digitales como las criptomonedas, podrían en un futuro reducir la demanda de dinero para los bancos centrales.

Los eventos que se han visto relacionados a la crisis financiera de hace algunos años, han planteado la interrogante sobre si las instituciones financieras, especialmente los bancos centrales, han cumplido de forma responsable con su papel para mantener una buena estabilidad económica en sus respectivos países. Siendo así, tanto Bitcoin como el resto de las criptomonedas, se han convertido en una respuesta clara a las políticas monetarias que han venido implementando estos organismos en los últimos tiempos.

Sin embargo, aunque estos criptoactivos se han manejado de diversas formas, como lo son el medio de pago y la reserva de valor, aún es muy pronto para que pueda substituir el sistema tradicional como lo conocemos.

El informe indica que los criptoactivos cuentan con una condición de volatilidad y alto riesgo. Al igual que todavía carecen de confianza por parte de las personas, debido a los fallos a niveles de seguridad y operatividad, algo que se ve reflejado en su grado de adopción.

A pesar de lo anterior, la propia innovación de los criptoactivos, sumado a la tecnología blockchain y el resto de los desarrollos financieros en general, bien podría más adelante ser una amenaza real para este sistema.

Criptomonedas como Bitcoin mantienen características de origen que fueron pensadas claramente para subsanar las deficiencias de los bancos centrales y sus políticas monetarias. Un claro ejemplo de ello, es el suministro limitado con el cual puede evitar los problemas de inflación que se generan actualmente.

Además, también se posiciona como una opción viable para ser usado como método de pago, valiéndose igualmente de otras ventajas para los usuarios como la independencia de terceras instituciones, el anonimato similar al que aporta el dinero en efectivo y la seguridad en su almacenamiento, así como en el registro de las operaciones.

Los criptoactivos tiene una posición bastante competitiva con relación a los bancos centrales, por lo que estos mismos deberán aplicar nuevas políticas que se enfoquen en remediar los errores cometidos hasta ahora, y formularse como meta la presentación de una moneda fiduciaria en un sentido más atractivo para la nueva era digital.