Interesados en determinar por qué algunos mamíferos, como los perros, desarrollan un sentido del olfato tan poderoso, mientras que otros, como los humanos, presentan un sistema olfativo relativamente insignificante, investigadores de la Universidad de Washington realizaron un estudio en el que revelan nuevos detalles sobre cómo se desarrolla el epitelio olfativo.

Los científicos saben que el epitelio olfatorio, una lámina de tejido en la cavidad nasal, es esencial para el sentido del olfato de un animal. La lámina alberga neuronas especializadas que se unen a moléculas de olor y envían señales al cerebro, las cuales se interpretan como olor.

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En los humanos, el epitelio olfativo es relativamente pequeño y simple; pero en los perros, la estructura es compleja y se extiende a través de protuberancias en la cavidad nasal llamadas cornetes.

Estas complejidades estructurales crean más área de superficie, lo que permite que el epitelio olfativo de un perro albergue cientos de millones de neuronas más vinculadas a los olores. Se ha teorizado que esta complejidad estructural adicional es responsable de la capacidad superior de los perros para oler, pero sorprendentemente, eso nunca se ha demostrado científicamente.

Sin embargo, la novedosa información revelada en esta investigación, podría ayudar a los científicos a comprender mejor cómo y por qué el sentido del olfato varía tan ampliamente en el reino animal.

El equipo de investigadores encontró que una célula madre recientemente descubierta, denominada células FEP, controlan el tamaño del área superficial del epitelio olfativo. Estas células madre también envían una molécula de señalización específica a los cornetes subyacentes, indicándoles que crezcan.

La evidencia sugiere que esta diafonía de señalización entre el epitelio y los cornetes, regula la escala en que el sistema olfativo que termina desarrollándose, a veces dando como resultado epitelios olfatorios con áreas superficiales más grandes, como en el caso de los perros.

Este descubrimiento confirmó lo que los científicos habían teorizado: un vínculo entre estructuras sofisticadas de cornete y potentes sistemas olfativos. Cuando las células madre no pueden señalizar adecuadamente, el crecimiento de los cornetes y el área superficial del epitelio olfativo experimentan un desarrollo estancado.

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En estudios de seguimiento, los científicos esperan comparar el desarrollo de cornetes y epitelios olfativos en ratones típicos y en ratones con actividad de la célula madre FEP bloqueada durante el desarrollo embrionario. Realizar esta comparación podría aportar más información sobre cómo estas señales rigen la complejidad final del sistema olfativo de un animal.

El investigador Lu M. Yang, académico en el Departamento de Biología del Desarrollo en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington y coautor del estudio, explicó:

“Antes de nuestro estudio, no sabíamos cómo el epitelio se expande de un pequeño parche de células a una gran lámina que se desarrolla en conjunto con cornetes complejos. Podemos usar esto para ayudar a entender por qué los perros, por ejemplo, poseen un sentido del olfato tan bueno. Tienen estructuras de turbinas extremadamente complejas, y ahora sabemos algunos de los detalles sobre cómo se desarrollan esas estructuras”.

Referencia: FGF20-Expressing, Wnt-Responsive Olfactory Epithelial Progenitors Regulate Underlying Turbinate Growth to Optimize Surface Area. Developmental Cell, 2018. https://doi.org/10.1016/j.devcel.2018.07.010

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