En torno a las personas mayores se cierne el estereotipo de tener un olor particular. Al respecto, de acuerdo a una investigación reciente, esto parece ser cierto.

Para llegar a esta conclusión, en primer lugar, los investigadores le solicitaron a un grupo de participantes jóvenes que olieran el aroma corporal de personas jóvenes, de mediana edad y adultos mayores.

Posteriormente, se le pidió a los participantes que calificaran los olores y que evaluaran que tan bien podían distinguir entre ellos. De esta manera, se observó que los participantes calificaron los olores asociados a la vejez como menos desagradables y de menor intensidad.

En la misma línea, a los participantes les resultó más sencillo identificar los olores pertenecientes a las personas mayores que los aromas de las otras dos categorías etarias.

Sobre esto, los investigadores indican que las clasificaciones de olor dependen del contexto en el que se experimentan, por lo que es probable que, en la vida cotidiana, el supuestamente desagradable olor de la vejez se experimenta en el contexto en el que una persona mayor está presente.

En estudios previos se ha demostrado que las etiquetas asignadas a los olores son predictores del agrado o desagrado que cada olor pueda generar, por lo que es probable que el olor corporal de los ancianos haya adquirido una cualidad desagradable en función del contexto en el cual se ha desarrollado este estereotipo.

¿Realmente el olor de los ancianos es tan desagradable?

Nuestro olor corporal natural va cambiando en función de la etapa de desarrollo en la que nos encontramos, pues depende de la composición química de nuestro organismo. Esto es un fenómeno común en varias especies de animales y se cree que facilita la discriminación por edad de los individuos sobre la base de su olor.

En cuanto a los seres humanos, se ha creado un estereotipo que afecta a las personas mayores, pues se les suele rechazar en atención a su supuesto mal olor. Para poner a prueba esto, los investigadores diseñaron un experimento.

Se tomaron muestras de olores corporales de tres grupos de edad: jóvenes, personas de 20 a 30 años, adultos, entre los 45 y los 55 años de edad, y ancianos, entre los 75 y los 95 años.

Luego, 41 participantes jóvenes calificaron los olores y los evaluaron en función del criterio de edad. Así, los olores corporales de las personas mayores fueron calificados como menos intensos y menos desagradables que el aroma asociado a los jóvenes y los adultos.

Esto sugiere que, tal como otros animales, los seres humanos son capaces de discriminar la edad sobre la base del olor corporal de las personas.

Sin embargo, teniendo en cuenta que el olor corporal de los ancianos no resulta ser tan desagradable como se cree comúnmente, los científicos sugieren que este estereotipo está mediado por todas las creencias negativas que se tienen en torno a las personas mayores.

Teniendo esto en cuenta, los científicos sugieren que es necesario trabajar sobre las creencias erróneas sobre los ancianos que se comparten socialmente, pues siendo esta una población vulnerable, al seguir los estereotipos se corre el riesgo de discriminarlos injustificadamente.

Referencia: The Smell of Age: Perception and Discrimination of Body Odors of Different Ages. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0038110