Cuando un médico receta ciertos medicamentos para aliviar algún padecimiento, es necesario seguir esa prescripción al pie de la letra; si bien la adherencia al tratamiento suele ser, en gran parte, responsabilidad del paciente, en ocasiones esto puede ir más allá del individuo.

Al respecto, de acuerdo a una nueva investigación de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, la venta de medicamentos falsos y de dudosa calidad es un grave problema que deben enfrentar muchos países a lo largo y ancho del planeta.

Los medicamentos falsificados son fármacos tergiversados deliberada y fraudulentamente, bien sea en atención a su identidad, composición o procedencia.

Por su parte, los medicamentos de baja calidad son fármacos que no cumplen con estándares de calidad o especificaciones de fabricación que incluyen condiciones de elaboración, envío o almacenamiento, incluyendo la venta de medicamentos que han superado su fecha de vencimiento.

En este sentido, los investigadores llevaron a cabo un meta-análisis en el que se incluyeron 96 investigaciones previas sobre el tema, en los que se evaluaban más de 50 medicamentos en cada uno de los estudios.

Al respecto se encontró que en los países de bajo y mediano ingreso, más del 13% de los medicamentos esenciales para la atención médica resultan ser falsos o de baja calidad. Por su parte, en cuanto a los países africanos el porcentaje alcanza un peligroso 19%.

Específicamente, en estas naciones, los medicamentos falsos o de baja calidad que se venden con mayor frecuencia suelen ser antipalúdicos y antibióticos, así como también los antimaláricos.

Al respecto, Sachiko Ozawa, un Profesor Asociado de la Facultad de Farmacia Eshelman, de la Universidad de Carolina del Norte, quien dirigió la investigación, plantea que la prevalencia de la venta de medicamentos falsos y de baja calidad es un problema de salud pública importante puesto que estos medicamentos pueden terminar siendo ineficaces o dañinos.

Incluso, en opinión del investigador, el consumo de estas medicinas puede implicar que las enfermedades se prolonguen o causar intoxicaciones e interacciones peligrosas con otros medicamentos.

De esta forma, se deja claro que es necesario que se pongan en marcha esfuerzos globales para mejorar los procesos de gestión y suministro de medicamentos.

Por otro lado, los investigadores encontraron poca información respecto al impacto económico de los medicamentos falsos y de baja calidad; sin embargo se estima que este mercado puede variar entre los diez mil millones a los doscientos mil millones de dólares, lo que representa una carga adicional para los sistemas de salud, pues se desvían los recursos económicos hacia terapias ineficaces o dañinas.

Por tanto, los investigadores concluyen que se necesita de la colaboración conjunta de diversas naciones alrededor del mundo a fin de impulsar marcos legales que regulen la calidad de los medicamentos, fortaleciendo la cadena de suministro y mejorando los resultados de salud de las personas, además a de ayudar a gobiernos, empresas y pacientes a ahorrar dinero.

Referencia: Prevalence and Estimated Economic Burden of Substandard and Falsified Medicines in Low- and Middle-Income Countries, (2018). https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2018.1662