Al momento de mencionar a las criaturas más veloces, seguramente el guepardo, el pez vela o el halcón peregrino se encontraran entre los más reseñados; sin embargo, ninguno de estos animales se acerca a la verdadera criatura más veloz del planeta.

Un reciente estudio realizado por investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia (Georgia Tech) descubrió que el Spirostomum ambiguum, descrito como un protozoo unicelular, logra una aceleración extremadamente rápida usando sólo su propio cuerpo.

Esta asombrosa criatura puede acelerar hasta 200 m / s2. A fin de contextualizar esa cifra, pondremos de ejemplo los autos de carrera; los bólidos de la Fórmula 1 pueden ir de 0 a 100 km / h en aproximadamente 1,6 segundos, lo que se traduce en una miserable aceleración de 17,36 m / s2.

Esta criatura se encuentra comúnmente en lagos y estanques; su movimiento lo realiza en base a diminutos pelos ubicados a lo largo de su cuerpo, llamados cilios. Las velocidades extremas exhibidas por esta criatura se evidencian cuando contrae todo su cuerpo para escapar del peligro.

La criatura puede acortar su cuerpo en más del 60 por ciento,  pasando de tener la apariencia de una cinta plana de cuatro milímetros a la forma de un balón de fútbol americano, en tan sólo unos pocos milisegundos, todo ello sin el tipo de músculos que los humanos usan.

Cómo hace eso, y cómo lo hace sin dañar sus frágiles estructuras internas, fue lo que llevó a los investigadores a realizar un estudio completo de 4 años.

Los investigadores señalan que tanto la física como las matemáticas involucradas en este proceso, podrían ayudar a los avances en nanotecnología en el desarrollo de robots apenas lo suficientemente grandes como para verse a simple vista.

El investigador Saad Bhamla, de la Escuela de Ingeniería Química y Biomolecular de Georgia Tech, explicó sobre cómo ven a la naturaleza para resolver problemas complejos y expresó:

“Siempre estamos pensando cómo hacer estas pequeñas cosas que vemos en la naturaleza. Si podemos entender cómo funciona Spirostomum ambiguum, tal vez esa información nos permita desarrollar pequeños robots que puedan moverse rápido con poco uso de energía”.

Los músculos en animales superiores, como los humanos, dependen de las proteínas de actina y miosina para su movimiento y la fuerza; pero las criaturas como Spirostomum deben su movimiento a resortes, pestillos y motores supramoleculares que son más mecánicos que biológicos.

Lo que aprendan los investigadores podría ser útil para las generaciones futuras de pequeños robots que no podrán utilizar las tecnologías de propulsión y agarre comunes en máquinas mucho más grandes. Pero, más allá de los simples desafíos mecánicos de hacer robots muy pequeños, los ingenieros tendrán que enfrentar las limitaciones de densidad de energía, que el Spirostomum parece haber superado.

Referencia: World’s Fastest Creature May Also be One of the Smallest. Georgia Tech News Center, 2018. https://goo.gl/Hf927Q