De acuerdo a un estudio, las madres primerizas sanas cuyo parto fue inducido en la semana 39 del embarazo, tenían menos probabilidades de tener un parto por cesárea, en comparación con un grupo similar cuyo parto no fue inducido en ese punto de la gestación.

El estudio mostró que las mujeres cuyo parto fue inducido en la semana 39, eran menos propensas a experimentar trastornos de la presión arterial relacionados con el embarazo, como la preeclampsia, y sus bebés tenían menos probabilidades de necesitar ayuda para respirar en los primeros 3 días.

A excepción de que prevalezca una razón médica, las pautas actuales no recomiendan la inducción electiva del parto en las mujeres primerizas antes de la semana 41, debido a la preocupación de un mayor riesgo de que se presenten complicaciones maternas y perinatales.

Pero esta reciente investigación muestra que la inducción electiva del parto en la semana 39, en realidad reduce la tasa de partos por cesárea y disminuye las complicaciones maternas y fetales.

El estudio involucró la participación de más de 6.100 mujeres. Un total de 3.062 fueron asignadas a un grupo cuyo parto fue inducido en la semana 39, y 3044 fueron asignadas a la conducta expectante.

Las mujeres que fueron asignadas al grupo de inducción electiva informaron que experimentaron menos dolor en el parto y una mayor sensación de control sobre el proceso, que las mujeres que no estaban en el grupo de inducción.

Los investigadores eligieron 39 semanas porque es cuando los bebés han alcanzado el término completo y tienen una baja frecuencia de complicaciones neonatales.

Los investigadores evidenciaron tasas más bajas de parto por cesárea entre el grupo de inducción electiva (19 por ciento) en comparación con el grupo sin inducción (22 por ciento); del mismo modo, tasas más bajas de preclamsia e hipertensión gestacional: 9 por ciento contra 14 por ciento del grupo no inducción; así como tasas más bajas de soporte respiratorio entre los recién nacidos.

El Dr. William Grobman, profesor de obstetricia y ginecología en la Facultad de Medicina de la Universidad Northwestern y autor principal de la investigación, expresó:

“Hay mucha controversia sobre las consecuencias de inducir el parto. Las personas estaban convencidas de que aumentaba el riesgo de parto por cesárea, pero la realidad era realmente desconocida. Este estudio proporciona evidencia de que inducir el parto en la semana 39 reduce las posibilidades de recurrir al parto por cesárea.”

Los resultados fueron consistentes independientemente de la edad, la etnia y el índice de masa corporal de las mujeres.

Los autores del estudio manifiestan que este nuevo conocimiento brinda a las mujeres la autonomía y la capacidad de tomar decisiones sobre su embarazo que se ajusten mejor a sus deseos y creencias.

Referencia: Labor Induction versus Expectant Management in Low-Risk Nulliparous Women. The New England Journal of Medicine, 2018. https://doi.org/10.1056/nejmoa1800566

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