La administración Trump ha delineado un plan agresivo para crear una sexta rama de las Fuerzas Armadas de EE.UU para el año 2020: una Fuerza Espacial para enfrentar lo que el gobierno llama ‘nuevas amenazas a la seguridad nacional’.

Son muchas las críticas que han surgido a partir del anuncio de este plan, sobre todo cuando el presidente Donald Trump dijo en marzo pasado que el espacio era un dominio de guerra, al igual que lo era la tierra, el aire y el mar, razón por la cual utilizaría sus aliados en el Pentágono y el Congreso para lanzar esta Fuerza Espacial.

Sin embargo, una gran cantidad de expertos y políticos estadounidenses consideran que esto es un simple esfuerzo burocrático innecesario. En todo caso, la Fuerza Espacial sería responsable de una amplia gama de capacidades militares de EE.UU basadas en el espacio, que incluyen desde la protección de los satélites hasta sensores que permiten rastrear el lanzamiento de misiles enemigos.

Así lo aseguro Mike Pence, Vicepresidente de EE.UU, en un discurso en el Pentágono, donde describió a la Fuerza Espacial como una ‘idea’ que le había llegado al momento. En este sentido, aseguró:

La próxima generación de estadounidenses que enfrentará las amenazas emergentes en la extensión ilimitada del espacio llevará el uniforme de los Estados Unidos de América.

Por su parte, el presidente Trump, el autor intelectual del plan, publicó en su cuenta de Twitter lo que parece un mensaje de apoyo a Pence: ‘Fuerza Espacial hasta el final’. Los comentarios de hoy estuvieron sincronizados con la publicación de un informe del Pentágono que describe los pasos para crear esta Fuerza.

En el informe, se detallan medidas provisionales, incluyendo la creación de un comando de combate unificado a fines de 2018 que llevará por nombre ‘Comando Espacial de Estados Unidos’. Según Reuters, el secretario de Defensa, Jim Mattis, apoyó esta idea el pasado martes.

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Uno de los argumentos para invertir más recursos en este plan es que países como Rusia y China, conocidos rivales de EE.UU, parecen estar cada vez más dispuestos a atacar las capacidades espaciales del país norteamericano en caso de un conflicto bélico.

Por su parte, EE.UU es miembro activo del Tratado sobre el espacio ultraterrestre de 1967, que prohíbe el uso de armas de destrucción masiva en el espacio y sólo permite el uso de la Luna y otros cuerpos espaciales con fines pacíficos.

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