El trastorno bipolar y la esquizofrenia son trastornos mentales altamente hereditarios que afectan, aproximadamente, al 3% de la población mundial.

Al respecto, los científicos sugieren que los mismos cambios evolutivos recientes que nos hacen más propensos al dolor de espalda y a experimentar problemas con nuestras cordales, pueden estar relacionados al aumento de la prevalencia de los trastornos mentales que se ha observado en las últimas décadas.

En este sentido, desde hace un tiempo se ha sospechado que las dolencias comunes, como el dolor lumbar y los problemas en nuestras rodillas y pies se relacionan a los procesos evolutivos a partir de los cuales adquirimos la marcha erguida.

En la misma línea, de acuerdo a una investigación encabezada por David Kingsley, un Genetista del Desarrollo de la Universidad de Stanford, la rápida expansión del tamaño del cerebro humano y la potenciación de nuestras capacidades cognitivas, además de ser algunos de los elementos clave de nuestro éxito evolutivo, pueden estar relacionados al aumento de las tasas de trastornos mentales a nivel mundial.

En otras palabras, los investigadores sugieren que los recientes cambios evolutivos en torno al tamaño, la estructura y el funcionamiento del cerebro humano pueden habernos hecho más vulnerables a padecer trastornos mentales tales como la esquizofrenia.

Para llegar a esta conclusión, Kingsley y su equipo estudiaron fragmentos de ADN exclusivamente humano, centrándose en el gen de una proteína llamada CACNA1C, la cual tiene como función ayudar a dirigir el flujo de calcio dentro y fuera de nuestras células.

Al respecto, los investigadores explican que el calcio influye en el funcionamiento eléctrico de las neuronas, pues ayuda a controlar la emisión de neurotransmisores que representan las señales que usan las neuronas para comunicarse entre sí.

En el pasado, se ha vinculado la CACNA1C con el riesgo de sufrir esquizofrenia y trastorno bipolar, así como también con otros trastornos mentales tales como la ansiedad, la depresión, el trastorno obsesivo compulsivo e, incluso, el autismo.

En específico, los científicos se concentraron en las partes no codificadas del gen, es decir, aquellos fragmentos que no contienen instrucciones para la construcción de la proteína en cuestión.

Así, al comparar el genoma humano típico con una amplia gama de genomas humanos de todo el mundo que fueron recopilados para el Proyecto de 1.000 Genomas, los investigadores descubrieron una variación importante en un fragmento específico de este gen que parece explicar el fenómeno.

Tras el análisis se descubrió que los cambios en este fragmento pueden aumentar o disminuir la actividad del gen asociado a la proteína, influyendo sobre el riesgo de padecer algún trastorno mental.

De esta manera, los investigadores sugieren que los procesos evolutivos han implicado variaciones genéticas que influyen sobre la proteína CACNA1C implicando una mayor vulnerabilidad a desarrollar trastornos mentales.

No obstante, para el equipo de científicos, contrario a lo que pudiese parecer, estos resultados son esperanzadores, puesto que, en su opinión, esto puede ayudar a que en el futuro se tomen mejores decisiones en torno al tratamiento que se le da a los trastornos mentales, haciendo que estos coincidan de forma más adecuada con la composición genética de los pacientes, sacándole el máximo provecho.

Referencia: Characterization of a Human-Specific Tandem Repeat Associated with Bipolar Disorder and Schizophrenia, (2018). https://doi.org/10.1016/j.ajhg.2018.07.011

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