Más del 70 por ciento de nuestro planeta está cubierto por los océanos; pero a pesar de esta vastedad, pocas áreas marinas de todo el mundo han podido escapar de los efectos de la actividad humana. De acuerdo con un reciente estudio, sólo una pequeña fracción de los océanos del mundo puede considerarse como áreas vírgenes.

La investigación, realizada por un grupo internacional de científicos, es el primer análisis sistemático del daño humano en los océanos del mundo. Con la excepción de los polos y el Pacífico remoto, casi todos los océanos del mundo han caído bajo la influencia de la actividad humana.

El equipo analizó datos globales de 19 factores estresantes inducidos por el hombre en el océano para desarrollar un mapa de las áreas menos afectadas por nosotros. Las amenazas incluyen diferentes tipos de pesca, transporte comercial, escorrentía agrícola y contaminación industrial, entre otros.

Cuando estos factores se evaluaron en conjunto, los investigadores encontraron que sólo el 13 por ciento de los océanos del mundo presenta una interferencia humana mínima, zonas que podrían ajustarse a su definición de “área silvestre”.

El investigador Kendall R. Jones, catedrático en la Escuela de la Tierra y Ciencias del Medio Ambiente de la Universidad de Queensland y coautor del estudio, comentó:

“Mucha gente ve el océano como un lugar salvaje e intacto. Se pensó que nunca cruzaríamos el océano, y lo hicimos; entonces pensamos que nunca podríamos agotar las poblaciones de peces, y ya vemos el resultado. Esta investigación disipa el mito de que un lugar tan vasto y tan expansivo, los humanos nunca podrían afectarlo. Lo que muestra nuestro estudio es que lo podemos impactar, y de manera profunda.”

Ante este sombrío panorama, las Naciones Unidas está preparando un tratado de conservación de alta mar legalmente vinculante, el cual regirá la ley en alta mar donde ningún país tiene jurisdicción. El tratado estará listo para su firma por los miembros de la ONU para el año 2020.

Los autores del estudio no dudan en señalar a las pocas áreas silvestres marinas como una bendición para la biodiversidad oceánica. Son el hogar de especies endémicas y probablemente sean los últimos lugares donde las criaturas no sean asechadas por pescadores.

De acuerdo a los investigadores, la naturaleza intacta de estas áreas las hace más resistentes a amenazas como el cambio climático, lo que les permite recuperarse de muchos de sus impactos más rápido que las áreas degradadas.

Pero más allá de los datos, causas, consecuencias y planes, esta investigación resalta la importancia de mantener la salud de los espacios marinos. No hay que olvidar que, al generar la mitad del oxígeno que respiramos, contener más del 97 por ciento del agua del mundo, proporcionar alimentos, absorber dióxido de carbono de la atmósfera y reducir los impactos del cambio climático, los océanos hacen que nuestro planeta sea habitable.

Nuestra seguridad, nuestra economía, nuestra propia supervivencia requieren de océanos saludables.

Referencia: The Location and Protection Status of Earth’s Diminishing Marine Wilderness. Current Biology, 2018. https://doi.org/10.1016/j.cub.2018.06.010