Créditos: MENNOVANDIJK/ISTOCK.

Si hay una característica que nos define como seres humanos, es la empatía, esa capacidad de sentir lo que sienten los demás, comprender sus emociones y ponernos en su lugar; incluso, teniendo en cuenta los últimos avances tecnológicos, alguien pudiese afirmar que esta es una de las cualidades que nos diferencian de los robots.

De hecho, este ha sido uno de los mayores retos que han tenido que enfrentar los desarrolladores de Inteligencia Artificial. En este sentido, si bien la empatía representa ciertas ventajas evolutivas, pues representa la base del apoyo grupal, también tiene un lado oscuro, pues somos susceptibles a la manipulación.

Al respecto, un equipo de investigadores de la Universidad de Duisburg-Eseen, en Alemania, ha descubierto, gracias a una serie de experimentos, que los seres humanos somos susceptibles de ser manipulados emocionalmente por robots.

Este no es un tema nuevo, pues en 2007 se observó cómo un grupo de voluntarios que participaron en un experimento mostraron ciertas reservas a la hora de desconectar un robot que les imploraba para que no lo hicieran.

Ahora bien, de forma similar al estudio anterior, en esta investigación, se contó con la participación de 89 voluntarios, a quienes se les solicitó que desconectaran un robot, a pesar de que este les imploraba que no lo hicieran.

Mientras que a 43 personas el robot les imploraba a partir de señales verbales y no verbales, como gestos y movimientos corporales, el resto de los participantes, quienes conformaron el grupo control, solo recibió ruegos a través de la palabra.

De estas 43 personas que afrontaron la compleja decisión de apagar el robot en independencia de sus súplicas y gestos de ruego, 13 se negaron a apagarlo, mientras que el resto se demoró mucho más tiempo en hacerlo que el grupo control.

A partir de estos resultados, los investigadores concluyen que los seres humanos tienden a darle cierta cualidad humana a los robots, haciendo que sean vulnerables a caer presos de sus demandas; en otras palabras, los seres humanos podemos ser manipulados emocionalmente por un robot.

Adicionalmente, los participantes fueron entrevistados luego de la experiencia; aquellos que se negaron a apagar el robot explicaron que no lo hicieron porque este se los había solicitado. Por su parte, otros voluntarios afirmaron sentir pena por el robot o estar preocupados por cometer algún error al apagarlo.

En torno a esto, según los investigadores, pueden alimentarse sensaciones de amenaza respecto a la intrusión de los robots en la vida humana, planteándose escenarios catastróficos, muy similares a  famosas películas distópicas como Terminator; sin embargo, en su opinión, las probabilidades  de que esto ocurra son insignificantes.

Más bien, concluyen que la principal preocupación debe dirigirse a la utilización de estas habilidades por parte de los robots para cometer extorsiones o chantajes a través de medios en línea, especialmente si se persiguen fines delictivos.

Sin embargo, esto no debe ser un impedimento para el desarrollo y perfeccionamiento de estos avances tecnológicos, puesto que potencialmente representan muchas ventajas, sino que la humanidad debe abordar estos desafíos planteándose formas seguras de introducir a los robots en nuestra vida cotidiana.

Referencia: Do a robot’s social skills and its objection discourage interactants from switching the robot off?, (2018). https://doi.org/10.1371/journal.pone.0201581