Más allá del espectro visible, el universo está colmado de señales de radio y microondas originadas por estrellas que colapsan, campos magnéticos crepitantes, nubes de polvo o agitados agujeros negros.

Pero además, existen pulsos desconcertantes que hasta ahora no han podido ser explicados: misteriosas y ultrafinas chispas de energía que recorren miles de millones de años luz en el universo desde orígenes desconocidos, por razones absolutamente ignoradas. A estas señales se les conoce como ráfagas de radio rápidas (FRB, por sus siglas en inglés), porque pueden durar sólo unos pocos milisegundos.

En la mañana del 25 de julio, un nuevo radiotelescopio ubicado en las montañas de Columbia Británica en Canadá, captó una misteriosa señal de radio, una de las más extrañas jamás registradas.

De acuerdo a los investigadores, la misteriosa señal, llamada FRB 180725A, fue transmitida en frecuencias tan bajas como 580 megahercios, casi 200 MHz más bajo que cualquier otro FRB jamás detectado, una particularidad que desconcierta a los científicos.

La baja frecuencia y duración del pulso sugiere que fue producto de un “estallido” extremadamente brillante y que se originó a partir de una fuente extremadamente poderosa en algún lugar del cosmos.

Estudiar la peculiar señal podría dar a los astrónomos mejores pistas sobre cómo se forman y de dónde vienen estas ondas de radio extragalácticas.

El investigador Patrick Boyle, autor del informe y director del Experimento de Mapeo de Intensidad de Hidrógeno Canadiense (CHIME, por sus siglas en inglés), el radiotelescopio que detectó la extraña señal, expresó: “Estos eventos ocurrieron durante el día y la noche, y sus tiempos de llegada no están correlacionados con actividades u otras fuentes conocidas.”

Los FRB siguen siendo un misterio total para los astrónomos. Las señales son, por naturaleza, extremadamente breves y viajan distancias inconcebibles en el espacio; ubicar una fuente precisa de pulsos tan elusivos no es tarea fácil. Además, sólo se han detectado cerca de 40 FRB desde que se descubrieron en el año 2007, por lo que la investigación al respecto sigue siendo escasa.

El radiotelescopio CHIME, que consta de cuatro cilindros en forma de U de 100 metros de longitud, comenzó a funcionar hace menos de un año y está diseñado para captar señales enviadas por el universo cuando tenía entre 6 mil y 11 mil millones de años. Los investigadores esperan que CHIME pueda ayudar a arrojar algo de luz sobre los misterios de la astrofísica.

A pesar del poco tiempo que tiene operando, el radiotelescopio ya ha detectado varios FRB notables, incluidas varias señales de baja frecuencia que siguieron poco después del notable FRB 180725A.

Referencia: First detection of fast radio bursts between 400 and 800 MHz by CHIME/FRB. The Astronomer’s Telegram, 2018. https://goo.gl/tGr4i7