Así se ve la Cándida bajo el microscopio.

Recientemente, un equipo de científicos ha descubierto que los microorganismos que viven en ambientes fríos, se oscurecen a fin de capturar una mayor cantidad de luz solar, ajustando su temperatura y mejorando sus posibilidades de supervivencia.

Para llegar a esta conclusión, los expertos examinaron microorganismos provenientes de distintos entornos, encontrando que, a medida que se alejan de las zonas tropicales, su coloración se va tornando más oscura.

Así mismo, se encontró que los microbios de colores más oscuros, lograban mantener una mayor temperatura corporal bajo cantidades particulares de luz, lo que, en condiciones de frio extremo, implica claras ventajas, a diferencia de sus contrapartes menos pigmentadas.

En investigaciones previas se ha encontrado que algunos animales de sangre fría, como los largartos y los saltamontes, se adaptan a las temperaturas del ambiente produciendo más melanina en su piel para oscurecerse y capturar más calor.

No obstante, según Radames J.B. Cordero, perteneciente a la Facultad de Salud Pública Bloomberg, de la Universidad Johns Hopkins, quien encabezó la investigación:

“Esta investigación es la primera en encontrar este efecto de melanismo térmico en los microorganismos. Estos resultados sugieren que los cambios en la pigmentación representan un antiguo mecanismo de adaptación para obtener calor del sol, lo que puede ser importante en atención al cambio climático”.

Específicamente, al investigar la tolerancia de los microorganismos a los cambios de temperatura, el equipo de científicos notó que las especies de color más oscuro eran más frecuentes en latitudes polares y casi polares; mientras tanto, escasean en territorios ecuatoriales.

Para llegar al fondo del asunto, evaluaron 20 especies de distinta pigmentación de las levaduras Cándida y Cryptococcus Neoformans, puesto que tienen una amplia distribución geográfica a lo largo del planeta.

Imagen del Cryptococcus Neoformans desde el microscopio.

Al hacerlo, observaron que las levaduras mas pigmentadas lograban calentarse más rápidamente y lograban temperaturas más altas bajo luz solar normal; adicionalmente, obtuvieron los mismos resultados al probar con luz infrarroja y ultravioleta.

En particular, según Cordero, los microorganismos más oscuros podían lograr una temperatura corporal hasta 10 grados Centígrados superior, bajo las mismas condiciones, cuando se les comparó con sus pares de color mas claro.

De acuerdo a los investigadores, este mecanismo les permite sobrevivir en climas polares, sobre lo que explican que, en climas tropicales con una temperatura promedio de 23 grados Centígrados, la tasa de supervivencia de una variante más oscura de Cryptococcus Neoformans, disminuye aproximadamente un 25%, si se le compara con una variante sin melanina.

Por su parte, en temperaturas inferiores a los 4 grados Centígrados, las poblaciones de microorganismos menos pigmentados empezaron a morir, mientras que las especies más oscuras se desarrollaron plenamente.

Estos resultados tienen grandes implicaciones en el campo de la Ecología Microbiana, sobretodo en atención al cambio climática, pues, de acuerdo a los investigadores, pudiesen desarrollarse predicciones en torno a la supervivencia de los microorganismos de un entorno especifico a medida que aumentan las temperaturas.

Adicionalmente, de acuerdo a los resultados, es posible que este mecanismo, además de ocurrir en respuesta al cambio climático, puede empeorar la situación.

A medida que los glaciares se derriten, miles de colonias de microorganismos son liberados en el agua, incluyendo los de color oscuro; en tanto estos van creciendo, se va formando un ciclo de retroalimentación, pues el entorno en el que se encuentran se calienta, acelerando el deshielo, aumentando las colonias de microorganismos oscuros y así sucesivamente.

Por tanto, concluyen los investigadores, son necesarias más investigaciones que permitan comprender el fenómeno y dar con la solución a tan complejo problema.

Referencia: Impact of Yeast Pigmentation on Heat Capture and Latitudinal Distribution, (2018). https://doi.org/10.1016/j.cub.2018.06.034