El cáncer no es una enfermedad extraña que invade el cuerpo; básicamente se trata de células normales que se dividen descontroladamente generando el crecimiento de tumores.

Las células parecen tener un límite natural para la cantidad de veces que pueden dividirse antes de que su ADN se corrompa. En cierto punto, el cuerpo apaga las células que sobrepasan este umbral a través de un proceso biológico llamado senescencia, el cual les impide seguirse dividiendo.

Desafortunadamente las células cancerígenas cuentan con una habilidad extraordinaria para secuestrar este mecanismo y seguir dividiéndose sin control alguno, por lo que encontrar una forma de inducir la senescencia podría ser una nueva y crucial arma en la lucha contra el cáncer.

En este sentido, científicos del Instituto de Investigación Médica de Melbourne en Australia, han desarrollado un enfoque emergente que podría evitar que las células tumorales proliferen, a través de un nuevo tipo de medicamento que puede poner a las células cancerosas en un estado de sueño permanente, sin los dañinos efectos secundarios provocados ​​por las terapias convencionales.

En el año 2012, los investigadores descubrieron que la eliminación de KAT6A, un gen que controla la proliferación celular, ayudó a los ratones con linfoma mortal a cuadruplicar su esperanza de vida. Basados en esta observación, el equipo centró su atención en este gen y en su gen relacionado (KAT6B), para investigar si el bloqueo de su función podría ayudar a tratar el cáncer.

Después de examinar alrededor de 250.000 moléculas que pueden inhibir estos genes, los investigadores encontraron dos candidatos prometedores: WM-8014 y WM-1119. En pruebas con animales, el equipo descubrió que estas moléculas podían inducir la senescencia en las células cancerosas sin causar daño al ADN ni afectar las células sanas.

La Dra. Anne Voss, coautora del estudio, se refirió a la investigación y explicó:

“Al desconectar su capacidad para continuar el ciclo celular, esta nueva clase de compuestos farmacológicos evita que las células cancerosas se dividan y proliferen. El término técnico es senescencia celular, pero básicamente, lo que se logra es hacer que las células cancerígenas se duerman. Si bien este enfoque no logra erradicar la enfermedad, detiene efectivamente su proliferación.”

Las moléculas fueron probadas en modelos animales preclínicos: WM-8014 se probó en pez cebra con cáncer de hígado, mientras que WM-1119 detuvo la progresión del linfoma en ratones. En ambos casos el medicamento fue bien tolerado y no se encontró evidencia de daño a las células sanas, ni efectos secundarios.

Si bien el estudio aún no investigó qué sucede posteriormente con las células “dormidas”, los investigadores creen que el sistema inmune eventualmente las reconocerá y las eliminará.

Aunque hay mucho trabajo por hacer para llegar a un punto en el que estos fármacos puedan ser examinados en pacientes humanos con cáncer, los investigadores señalan que las moléculas ya están preparadas para eventuales ensayos clínicos.

Referencia: Inhibitors of histone acetyltransferases KAT6A/B induce senescence and arrest tumour growth. Nature, 2018. https://doi.org/10.1038/s41586-018-0387-5