El día de hoy, la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA) anunció los primeros astronautas que pilotarán los primeros vuelos comerciales de prueba a bordo de las naves de las compañías SpaceX y Boeing.

Según el comunicado, dos equipos de astronautas abordarán la nave espacial CW-100 Starliner de Boeing, lanzada a partir de un cohete Atlas V, y lo mismo ocurrirá con la nave Dragon sobre el Falcon 9 de la compañía de Elon Musk.

Las tripulaciones están integradas por nueve ingenieros de alto rango de nacionalidad estadounidense, astronautas de la NASA, Marines y pilotos de la Fuerza Aérea de EE.UU. Si todo resulta según lo planeado, estas misiones de prueba representarán la primera vez que los astronautas salen de territorio estadounidense desde que en 2011 ocurriese el retiro del trasbordador espacial.

Evidentemente, se trata de un hecho que sienta las bases para un futuro promisorio en el sector de los viajes espaciales comerciales, sin embargo, aún existen dudas sobre la misión, luego de que Boeing retrasó el primer vuelo de prueba debido a problemas técnicos con su motor. Esto ocurrió en junio pasado, y como consecuencia, la prueba se retrasó hasta 2019.

A pesar de esta situación negativa, los astronautas podrán tener las garantías de un viaje mucho más seguro y cómodo hacia la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), sobre todo por el cuantioso financiamiento recibido por Boeing y SpaceX para capacitar con la mejor tecnología sus naves comerciales.

El Dragon de SpaceX y el Starliner de Boeing tienen capacidad para albergar hasta siete astronautas, evidentemente, dependiendo de la carga. En contraposición, la nave Soyuz, utilizada hoy en día, apenas tiene capacidad para tres personas.

Aún no sabemos cuándo la Dragon de SpaceX realizará su primer vuelo de prueba tripulado, pero en su sitio web se sugiere que podría ser este mismo año. En todo caso, sin importar el tiempo en que se tarde la compañía para habilitar el vuelo, los astronautas contarán con todas las comodidades necesarias, incluyendo conexión a Internet y cómodas temperaturas de entre 18 y 16 grados Celsius.