El hígado es un órgano realmente extraordinario: protege al cuerpo de las toxinas líquidas que ingerimos, genera sustancias químicas y proteínas necesarias para la digestión, regula el glucógeno, recicla los glóbulos rojos y es incluso es capaz de regenerarse.

Pero eso no es todo, científicos de la Universidad de Ginebra en Suiza descubrieron que el hígado tiene una notable capacidad de incrementar su tamaño hasta un 50 por ciento durante el día.

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En un estudio realizado en ratones, los investigadores documentaron este proceso de estiramiento y contracción regular, observando cómo las células del hígado se hinchaban y se contraían en tamaño hasta en un 50 por ciento, junto con las actividades diarias de los ratones.

La investigación mostró que la masa de todo el órgano, así como el tamaño de las células hepáticas individuales y la cantidad de proteína en el hígado, varía enormemente a lo largo del día.

Sin embargo, el hígado sólo mostró esta notable habilidad cuando los ratones se mantenían en sus ciclos normales de alimentación y descanso.

Los ratones son criaturas nocturnas, y si se les obligaba a comer durante el día, que es cuando generalmente descansan, sus hígados no mostraban esta facultad de incrementar su tamaño, lo que indica que la habilidad no depende sólo del consumo de alimentos, sino que está estrechamente relacionada con los ritmos circadianos.

Los investigadores observaron cómo los hepatocitos, el principal tipo de célula en el hígado, incrementaban su tamaño durante la noche, cuando los ratones estaban activos, lo que atribuyen en gran medida a un aumento en los ribosomas, estructuras en las células que toman las instrucciones del ARN y las usan para producir proteínas, entre otras cosas.

Los hepatocitos de ratón son más pequeños al final del día (izquierda) y más grandes al final de la noche (derecha).

El hígado toma material de los alimentos y lo convierte en proteínas útiles y otras moléculas cruciales para que el cuerpo funcione, por lo que poseer más ribosomas implica una mejora significativa en su labor. Al expandirse y contraerse para satisfacer la demanda, el hígado en realidad está tratando de ahorrar energía.

El investigador Ueli Schibler, profesor en el Departamento de Biología Celular de la Universidad de Ginebra y autor principal del estudio, expresó:

“Este estudio muestra claramente que el tamaño del hígado tiene una estrecha relación con el reloj del cuerpo. En realidad no sabemos cómo el ciclo de luz coopera con el ciclo alimenticio; sin embargo, es importante descubrir que las células hepáticas son sensibles a los ritmos circadianos.”

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Existe evidencia de que los hígados humanos tienen una habilidad similar. Un estudio realizado en 1986 mostró que en los humanos el hígado también cambia de tamaño, aunque las mediciones no se realizaron en una escala tan fina como la utilizada en el reciente estudio en ratones.

Al respecto, los autores del estudio manifestaron que es muy probable que este mecanismo de expansión y contracción hepática también sea relevante en humanos, y plantearon la hipótesis de que la función de desintoxicación del hígado está influenciada por los ritmos circadianos, una posibilidad que podría tener implicaciones para la eficacia de los fármacos procesados ​​a través del hígado.

Referencia: Diurnal Oscillations in Liver Mass and Cell Size Accompany Ribosome Assembly Cycles. Cell, 2017. https://doi.org/10.1016/j.cell.2017.04.015

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