Los resultados de un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Iowa, en Estados Unidos, muestran que en comparación con las personas más jóvenes,  los adultos mayores son menos propensas a reconocer que han cometido errores.

Para el estudio, los investigadores diseñaron una prueba computarizada simple, la cual les permitió medir qué tan fácilmente los adultos jóvenes y los adultos mayores se daban cuenta que cometieron un error.

El equipo de investigación reclutó a 38 adultos con una edad promedio de 22 años y 39 adultos mayores de 60 años, y se les instruyó sobre la prueba a realizar. Los participantes debían apartar la vista de un círculo que aparecía en una caja a un lado de la pantalla de una computadora.

Si bien la prueba fue simple, un promedio del 20 por ciento de los participantes no pudieron resistirse a mirar el círculo antes de ver el monitor. Los autores explican que se trata de un comportamiento esperado, ya que forma parte de la naturaleza humana centrarse en algo nuevo o inesperado, y a fin de cuenta, los investigadores querían que los participantes se equivocaran.

Luego de cada instancia fallida, se preguntó a los participantes si habían cometido un error; se les preguntó “con qué seguridad” y las respuestas se encontraban en una escala móvil que iba de “inseguro” a “muy seguro” para determinar qué tan seguros estaban de si habían cometido un error en la prueba.

Los participantes más jóvenes reconocieron que se habían equivocado el 75 por ciento de las veces; sin embargo, cuando se les preguntó si se habían equivocado, las personas mayores que tomaron las pruebas reconocieron haberse equivocado en el 63 por ciento de las veces. Eso significa que en más de un tercio de las instancias, los participantes mayores no se dieron cuenta de que habían cometido un error.

Los investigadores fueron capaces de realizar estas observaciones al medir la dilatación de las pupilas de los participantes mientras tomaban las pruebas. En los humanos, y en la mayoría de los animales, las pupilas se dilatan cuando ocurre algo inesperado, provocado por la sorpresa, el miedo u otras emociones centrales.

Pero esta respuesta involuntaria también es perceptible cuando las personas piensan que cometieron un error, razón por la que los investigadores se enfocaron en medir la dilatación pupilar de los participantes, y de este modo contar con datos fidedignos para evaluar las respuestas aportadas por los participantes.

Los investigadores observaron que las pupilas de los adultos más jóvenes estaban dilatadas cuando pensaban que se habían equivocado. Este efecto se redujo cuando cometieron errores que no reconocieron. En comparación, los adultos mayores mostraron una fuerte reducción de esta dilatación de la pupila después de errores que reconocieron y no mostraron dilatación en absoluto cuando cometieron un error que no reconocieron.

El investigador Jan R. Wessel, catedrático en Departamento de Ciencias Psicológicas y Cerebrales de la Universidad de Iowa y autor principal del estudio, comentó: “Tomados en conjunto, nuestros resultados sugieren que la reactividad autonómica reducida puede contribuir a los déficits de conciencia de error relacionados con la edad.”

La investigación ofrece una nueva percepción de cómo las personas mayores perciben sus decisiones, y especialmente cómo ven su desempeño, ya sea al juzgar su propia capacidad para conducir un vehículo o con qué regularidad creen que han tomado medicamentos.

Referencia: A blunted phasic autonomic response to errors indexes age-related deficits in error awareness. Neurobiology of Aging, 2018. https://doi.org/10.1016/j.neurobiolaging.2018.06.019