Con el furor de las criptomonedas y el comercio descentralizado llagando a múltiples sectores industriales, cada vez más países se unen a su adopción y Rusia no es la excepción. Un reporte reciente revela que el número de compañías enfocadas a la minería de monedas digitales es cada vez mayor, especialmente en un territorio apto, con recursos plenos y bajas tarifas eléctricas.

De acuerdo con las estimaciones, el número de empresas que lidian actualmente en Rusia con operaciones de minería de bitcoins incrementó en un 15% durante el primer trimestre del 2018, dando un total de 75.000, según los datos recolectados por la Asociación Blockchain y de Criptomonedas (RACIB).

En palabras de Yuri Pripachkin, el presidente de la asociación:

La industria minera ya emplea a 350.000 personas. A partir de julio de 2018, Rusia representa aproximadamente el 6% del mercado mundial de la minería, que es un 1% más que hace un año, mientras que Estados Unidos y Canadá ocupan los primeros puestos.

No obstante, durante la reunión del Consejo Federal de Economía Digital, Pripachkin destacó comentarios no del todo optimistas, enfocados al hecho que la demora en la adopción de criptomonedas en Rusia podría “implicar riesgos de perder la oportunidad de convertirse en una de las naciones más influyentes en el sector”, además de generar una pérdida de 1 billón de rublos ($15 millones de dólares) al año.

Para probar su punto, Pripachkin citó los comentarios de Morgan Stanley en cuanto a los cinco países más influyentes en relación a su volumen de transacciones con monedas digitales, entre los cuales se encuentran: Malta, Belice, las Seychelles, los Estado unidos y Corea del Sur; y según el número de exchanges están: el Reino Unido, Hong Kong, los Estados Unidos, Singapur y Turquía; pero en ninguno de los dos grupos se encuentre Rusia.

Independientemente del hecho que Rusia posee un índice de 70 mil empleados en el sector de las criptomonedas, sumado a una alta demanda de expertos en blockchain y finanzas descentralizadas en compañías variadas; además de educadores instruidos en el tema para impartir cursos y clases a nivel universitario; aún así, el país tiene un largo camino que recorrer hasta alcanzar una adopción igual a la de muchos otros territorios a nivel internacional.