El Kepler 62f entra dentro de candidatos Kepler, pues tiene condiciones de habitabilidad. Créditos: NASA.

Si hay algo que inquieta a la humanidad, es saber si existe la posibilidad de que haya vida alienígena. A lo largo de los años, los científicos espaciales han tratado de encontrar respuestas en torno a esta inquietud; pues, resulta que recientemente se encontró que unos exoplanetas tienen las condiciones necesarias para desarrollar vida, tal como en la Tierra.

En este sentido, un grupo de investigadores, dirigidos por el Astrofísico Paul Rimmer, de la Universidad de Cambridge, identificó un grupo de exoplanetas que, en atención a la cantidad de luz ultravioleta proveniente de su estrella anfitriona, tiene condiciones que pueden favorecer el desarrollo de vida.

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¿Qué se necesita para que se produzca vida?

Son necesarias ciertas condiciones para que se produzca la vida.

Para que se produzca vida, es necesario que se desarrollen ciertos procesos moleculares que favorezcan el funcionamiento celular.

En particular, se necesitan moléculas de ADN, ARN, proteínas y membranas celulares, que se componen de bloques de construcción relativamente simples, como los lípidos y aminoácidos, entre otros.

Por mucho tiempo, el origen de estos bloques de construcción ha sido un misterio; sin embargo, gracias a investigaciones recientes, se han obtenido pistas respecto a su surgimiento en el planeta Tierra.

Así, de acuerdo a Rimmer, el brillo de la luz ultravioleta en el cianuro de hidrógeno que se encuentra en el agua, junto con un ión de carga negativa como el bisulfito, produce azúcares simples.

Por tanto, el cianuro de hidrógeno, que es abundante en los discos protoplanetarios, al juntarse con iones de carga negativa, en circunstancias adecuadas, puede generar grandes cantidades de muchos de los componentes básicos para la vida.

Sin embargo, se requiere de suficiente luz ultravioleta para que esto sea posible; tal como se demostró en el 2015 cuando se observó que, al usar suficiente luz ultravioleta era posible producir lípidos, aminoácidos y nucleótidos; de otra forma la reacción no ocurría.

Sobre la base de esto, Rimmer y sus colegas compararon la cantidad de luz que se empleó en el experimento anterior con la luz emitida por estrellas orbitadas por candidatos de Kepler, es decir, un grupo de exoplanetas que pudiesen albergar vida.

En particular, se considera que un planeta es un candidato Kepler si cumple unas mínimas condiciones de habitabilidad, tales como que no esté tan cerca de una estrella como para que el líquido se evapore exageradamente rápido, ni tan lejos como para que el agua congele por completo.

Adicionalmente, es necesario que el planeta sea rocoso, lo que implica que debe estar por debajo de un cierto límite de tamaño.

Algunos exoplanetas cuentan con las condiciones necesarias para que se produzca vida

Los científicos descubrieron que el planeta Kepler 425b está dentro de la zona habitable y en la zona de abiogénesis. Créditos: NASA.

Los investigadores trazaron las cantidades de luz ultravioleta disponible en las orbitas de estos exoplanetas a fin de descubrir dónde pudiesen ocurrir las reacciones químicas planteadas, lo que se conoce como una zona de abiogénesis.

De esta manera, se encontró que las zonas habitables y las zonas de abiogénesis no siempre se superponen, tal como en el planeta Tierra, donde las condiciones son perfectas para albergar la vida.

En la misma línea, descubrieron que las estrellas que tienen la misma temperatura de nuestro Sol, emiten suficiente luz como para que se formen los bloques de construcción en la superficie de sus exoplanetas.

Por otro lado, las estrellas más frías no producen la luz ultravioleta suficiente para que esto ocurra, excepto cuando ocurren erupciones solares, que, al mismo tiempo, pueden ser devastadoras para la vida.

Uno de los exoplanetas estudiados en el que se superponen la zona de abiogénesis y la zona habitable es el Kepler 425b, un exoplaneta que se considera como el “primo de la Tierra”, aunque está demasiado lejos como para estudiarlo con la tecnología actual.

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Sin embargo, esto no significa, necesariamente, que albergue vida; de acuerdo a Rimmer:

“Existe una importante distinción entre lo que es necesario y lo que es suficiente. Los elementos esenciales son necesarios, pero puede que no sean suficientes. Es posible que se mezclen por miles de millones de años y no pase nada. Pero al menos debemos buscar los lugares donde están los elementos necesarios”.

Finalmente, los expertos aseguran que hay al menos unos 700 millones de billones de exoplanetas aún por estudiar en el universo, por lo que aún no se puede descartar la posibilidad de vida fuera del planeta Tierra.

Referencia: The origin of RNA precursors on exoplanets, (2018). https://doi.org/10.1126/sciadv.aar3302

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