El cerebro tiene una gran capacidad de adaptarse, es lo que se conoce como neuroplasticidad; prueba de ello es el caso de un niño a quien, hace cuatro años, le removieron una gran parte de su cerebro y, pese a esto, logró conservar todas sus capacidades.

Al niño en cuestión, cuyas iniciales son U.D., le fue removido un tercio de su hemisferio cerebral derecho, incluyendo estructuras que tienen una gran importancia para el sentido de la vista.

Sin embargo, de acuerdo a los investigadores, oriundos de la Universidad de Washington, el hemisferio izquierdo de su cerebro fue capaz de asumir las funciones visuales que normalmente se asocian al lado derecho del cerebro.

De manera repentina, U.D. empezó a padecer de convulsiones cuando tenía cuatro años de edad, las cuales fueron empeorando progresivamente; teniendo en cuenta que el tratamiento farmacológico y demás terapias no parecían estar surtiendo efectos, le practicaron una lobectomía.

Esta cirugía, en la que le removieron el lóbulo derecho del cerebro, se llevó a cabo cuando el niño tenía 7 años; específicamente, le retiraron un tercio de su hemisferio derecho, incluyendo el lóbulo occipital, donde se procesan los estímulos visuales a nivel cerebral, y la mayor parte de su lóbulo temporal, donde se procesan los estímulos auditivos.

En la actualidad, este niño tiene casi 11 años de edad y ya no convulsiona, sin embargo, es incapaz de ver el lado izquierdo de su campo perceptivo. Esto es así teniendo en cuenta la lateralidad cerebral, es decir, el hemisferio izquierdo se encarga de procesar los estímulos del lado derecho, mientras que el hemisferio izquierdo procesa los estímulos provenientes del lado derecho.

Por lo tanto, U.D., al no tener el lado derecho de su lóbulo occipital, debe mover sus ojos y su cabeza para captar los estímulos visuales provenientes del lado izquierdo, de forma que su cerebro pueda procesar lo que observa.

Sobre esto, de acuerdo a Marlene Behrmann, una Profesora de Psicología de la Universidad Carnegie Mellon, como ninguno de sus ojos tiene un problema real, aun puede captar información del lado izquierdo, sin embargo, al carecer de una buena parte del hemisferio derecho, esta información se pierde, pues no hay ningún lugar donde sea procesada.

Para evaluar esta situación, tres años después de la cirugía, los investigadores realizaron pruebas de comportamiento, tales como buscar objetos específicos en imágenes desordenadas y detectar cambios sutiles entre imágenes, al tiempo que se observaba el funcionamiento cerebral mediante una resonancia magnética funcional.

Más allá de la incapacidad del niño para poder ver el lado izquierdo de su mundo, los científicos concluyeron que su cerebro funciona tan bien como el de cualquier niño de su edad, manteniendo intactas sus funciones cognitivas y el procesamiento de los estímulos visuales.

De hecho, no se observaron cambios en su capacidad de reconocimiento visual, pues su desempeño se mantuvo acorde a lo que se espera para su edad. Por su parte, el dominio de la lectura se mantuvo por encima del promedio para su edad, tanto antes como después de la intervención quirúrgica.

Sobre esto los expertos explican que hay estructuras del sistema cerebral que maduran temprano, permaneciendo estables en el tiempo.

En este sentido, ambos hemisferios tienen la capacidad de detectar objetos, por lo que su hemisferio derecho conservó estas labores a pesar de la ausencia del hemisferio derecho. No obstante, cada hemisferio tiene ciertas particularidades, mientras el derecho se especializa en la detección de rostros, el izquierdo lidera el procesamiento de textos.

Pero, en el caso de U.D., se descubrió que su hemisferio izquierdo asumió la tarea de detección de rostros tal como lo haría el derecho, sin que su destreza para procesar palabras se viese afectada.

De esta manera, en las imágenes de resonancia magnética funcional, se observó que ambas funciones aparecían una al lado de la otra en el hemisferio izquierdo de su cerebro.

Este es un gran ejemplo de plasticidad cerebral, puesto que, representa una evidencia importante de cómo las neuronas forman nuevas conexiones en el cerebro, asumiendo nuevas tareas en función de las demandas de adaptación.

Aún quedan muchas cosas por investigar, sin embargo, se sabe que las neuronas empiezan a desarrollar nuevas maneras de interactuar para compensar las pérdidas, tal como en el caso de U.D., en el que el hemisferio izquierdo asumió tareas típicamente asociadas al hemisferio izquierdo del cerebro.

Por lo tanto, los científicos recomiendan desarrollar futuras investigaciones a fin de estudiar este fenómeno a nivel celular, teniendo en cuenta, además, las diferencias en torno a la capacidad de plasticidad del cerebro en función de la edad.

Referencia:  Successful Reorganization of Category-Selective Visual Cortex following Occipito-temporal Lobectomy in Childhood, (2018). https://doi.org/10.1016/j.celrep.2018.06.099

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