El estilo de vida que adoptan las personas no solo les afecta a ellos, sino también a su futura descendencia. Sobre esto, recientemente se ha demostrado que los padres aportan más que información genética a través de sus espermatozoides.

Específicamente, se han encontrado evidencias de que los espermatozoides se ven afectados por el estilo de vida de los padres, transfiriendo esta información a su descendencia.

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Así, se ha visto que los espermatozoides, a medida que atraviesan el sistema reproductor masculino, van adquiriendo cargas no genéticas que les afectan antes de la eyaculación; estos cambios pueden tener consecuencias importantes en la salud de sus futuros descendientes.

La verdad es que los genes no son el veredicto final respecto a la vida de una persona, puesto que, a pesar de que en el transcurso de la vida, el genoma permanece intacto, la forma en la que se siguen las instrucciones genéticas puede diferir significativamente.

Esto es lo que se conoce como epigenética, lo que permite explicar el por qué dos personas, a pesar de ser genéticamente idénticas y desenvolverse en entornos similares, aún pueden verse y actuar de formas muy distintas.

Uno de las moléculas más importantes en la epigenética es el ARN, que puede ocultar información genética de la maquinaria celular que lleva a cabo sus instrucciones, pudiendo lograr que los genes se activen, se desactiven o desaparezcan.

En este sentido, Upasna Sharma y Colin Conine, junto a Oliver Rando, un Profesor de Bioquímica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts, se dedicaron a estudiar cómo el legado del comportamiento de los padres puede seguir vivo en sus hijos si sus elementos epigenéticos entran en el embrión.

Al respecto, se descubrió que si bien los espermatozoides testiculares inmaduros contienen un ADN idéntico al de los espermatozoides maduros, a medida que transitan el aparato reproductor masculino, van recogiendo información sobre el estado de salud del padre.

Adicionalmente, al trabajar con espermatozoides de ratón en distintas etapas de desarrollo y a distintos niveles dentro del aparato reproductor masculino, encontraron que a medida que los espermatozoides atravesaban el epidídimo, adquirían y descartaban contenidos epigenéticos del padre.

Asimismo, al estudiar el origen de este contenido epigenético en los espermatozoides, se encontró que el ARN salía de las células del epidídimo y se fusionaban con los espermatozoides, permaneciendo con estos hasta su unión final con el óvulo.

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Entonces, se observó que los espermatozoides, en diferentes puntos dentro del aparato reproductor tenían la misma genética, pero no la misma epigenética, lo que, según los investigadores, puede tener efectos en la descendencia de los padres que van desde dificultades en la implantación del embrión en el útero hasta problemas congénitos en los niños.

Estos hallazgos permiten comprender los procesos a partir de los cuales los padres pasan información no genética a sus hijos, además de enriquecer el campo de estudio. Finalmente, los expertos puntualizan que estas alteraciones no tienen por qué ser negativas necesariamente, pero recomiendan mantener estilos de vida saludables para transmitir las mejores cualidades a su descendencia.

Referencia: Biogenesis and function of tRNA fragments during sperm maturation and fertilization in mammals. https://doi.org/10.1126/science.aad6780

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