Cada vez hay más evidencia de que muchas personas con sobrepeso pueden tener un virus a quien culpar de su ganancia de peso. Por largo tiempo se ha pensado que un virus está involucrado en algunos casos de obesidad, pero la idea sigue siendo muy controvertida.

Ahora, los investigadores  sugieren que este virus, llamado adenovirus-36, se encuentra con mayor frecuencia en personas que son obesas que en aquellas que tienen un peso más saludable.

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El virus funciona al alentar a las células del cuerpo a absorber más grasa de la glucosa y a producir grasa a partir de su nivel de azúcar en la sangre. El virus también estimula que las células madre en el tejido graso se conviertan en células grasas, por lo que la persona contagiada con el virus gana más grasa en su cuerpo.

Una serie de estudios recientes en humanos han demostrado que el adenovirus-36 está asociado con la obesidad, especialmente en los niños. Esto refuerza investigaciones anteriores realizadas en animales que muestran que el virus causa aumento de peso, especialmente observado en pollos, ratones, ratas y monos.

Una de esas investigaciones siguió a 1.400 personas y encontró que aquellos que arrojaron anticuerpos positivos para el virus, lo que significa que se habían infectado en algún momento, ganaron significativamente más grasa corporal durante un período de 10 años que aquellos que no habían sido infectados.

Paradójicamente, al tiempo que promueve el aumento de peso, el virus también parece reducir el colesterol y los triglicéridos, lo que genera preguntas intrigantes sobre si algún componente del virus puede ser valioso para desarrollar un tratamiento para la diabetes o el colesterol alto.

Si bien es contradictorio, dado que la obesidad es un factor de riesgo para la diabetes y las enfermedades cardíacas, es probable que la grasa alimentada por la infección encuentre un espacio de almacenamiento en el tejido adiposo y no entre en el corazón o los músculos.

Adicionalmente el estudio encontró que los niveles de azúcar en la sangre eran más bajos que los del grupo no infectado. Esto no significa que el virus pueda convertirse en un tratamiento para la diabetes. Sin embargo, los investigadores creen que existe la posibilidad de identificar una proteína en el virus que está impulsando esto, y desarrollar medicamentos basados ​​en su acción.

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Es posible contraer el virus de alguien que está infectado por él, ya sea una persona obesa o alguien con un peso normal, pero los cambios que hace al metabolismo son tan pequeños que la ganancia de peso tardará un tiempo en comenzar.

Para las personas infectadas no hay mucho que se pueda hacer al respecto en este momento, ya que no hay tratamientos específicos para el virus.

En todo caso, la recomendación se enfoca en lo más esencial: seguir una dieta sana y equilibrada combinada con una rutina de ejercicios.

Referencias:

Adenovirus-36 Is Associated with Obesity in Children and Adults in Sweden as Determined by Rapid ELISA, Plos One, 2012. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0041652

Long-Term Changes in Adiposity and Glycemic Control Are Associated With Past Adenovirus Infection. Diabetes Care, 2013. https://doi.org/10.2337/dc12-1089

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