En el entorno arqueológico se susurran numerosas leyendas de maldiciones y abominaciones asociadas al develamiento de momias; a decir verdad, sin ningún fundamento que las sustente.

Sin embargo, un equipo de investigadores chilenos puede haber descubierto evidencia que respalda estas advertencias: la presencia de un pigmento rojo tóxico en la ropa de dos antiguas momias vírgenes, el cual podría causar envenenamiento por mercurio en aquellos que profanen sus sarcófagos.

En un reciente estudio, un equipo de investigación identificó la presencia de un mineral rojo en el entierro de dos mujeres jóvenes, de 9 y 18 años respectivamente, en la ciudad de Iquique de Cerro Esmeralda, al norte de Chile.

Los investigadores situaron los restos alrededor del año 1399 al 1475 d. C. En el enterramiento se descubrió que las jóvenes estaban finamente vestidas y ornamentadas con varios adornos de plata y vasijas de cerámica.

Con base en la cantidad y calidad de estos bienes funerarios, los investigadores plantearon la hipótesis de que esto podría haber sido un ritual llamado “Capacocha”, un sacrificio humano llevado a cabo por el estado Inca.

El investigador Bernardo Arriaza, afiliado a la Universidad de Tarapacá y coautor del estudio, explicó:

“Los sacrificios de Capacocha se realizaron en conmemoración de acontecimientos históricos en la vida del emperador inca o en respuesta a catástrofes naturales”.

Curiosamente, este caso en particular se encontró en una elevación más baja que muchos otros sacrificios de Capacocha reportados, los cuales se encuentran normalmente en elevaciones más altas.

Pero más llamativo que su ubicación, resultó la presencia de un polvo rojo brillante en los textiles de las momias. El rojo era un color muy popular y apreciado por la antigua gente de los Andes; sin embargo, la materia prima utilizada más frecuente para obtenerlo era un óxido de hierro como la hematita, porque se encontraba fácilmente en los depósitos geológicos.

Los investigadores informaron que los análisis químicos mostraron que el polvo rojo presente en la vestimenta de las momias era cinabrio, un mineral que contiene abundantes cantidades de mercurio.

Los arqueólogos indicaron que este material tóxico es una ofrenda funeraria especial y foránea del norte de Chile, porque casi con seguridad proviene de la mina Huancavelica, al norte de Lima, Perú, a más de mil quinientos kilómetros de donde se descubrieron los restos de Cerro Esmeralda.

Se sabe que los incas usaron cinabrio en contextos sociales prestigiosos y de élite, lo que sugiere que las momias y su entierro, fueron culturalmente significativas. Este sacrificio pudo haberse realizado por razones políticas, probablemente para llevar a la árida región del norte de Chile bajo las poderosas fuerzas estatales del Imperio Inca.

Pero las razones para el uso de cinabrio, en lugar de hematita, no están del todo claras. Los investigadores especulan que el mineral fue simplemente popular, como lo fue con los romanos y los antiguos egipcios.

Pero también sugieren que el pueblo Inca pudo tener conocimiento de las propiedades tóxicas del cinabrio, lo que plantea la interrogante de si el polvo del mineral fue rociado intencionalmente para proteger el entierro de los ladrones de tumbas.

Los investigadores advierten que el cinabrio contiene mercurio, lo que representa riesgos para la salud. Puede causar una variedad de problemas que afectan el sistema nervioso y muscular, así como el tracto gastrointestinal, e incluso la muerte en casos de exposición extrema.

Si bien nunca se ha demostrado “maldiciones” en el contexto de los antiguos entierros egipcios, es evidente que los arqueólogos deben tener mucho cuidado al recuperar pruebas del pasado, porque no siempre es obvio qué materiales tóxicos se esconden en las antiguas tumbas.

Referencia: Toxic Pigment in a Capacocha Burial: Instrumental Identification of Cinnabar in Inca Human Remains from Iquique, Chile. Archaeometry, 2018. https://doi.org/10.1111/arcm.12392

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