El fabricante de alimentos Impossible Foods recibió un documento de aprobación por parte de Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), en la que un panel de expertos aceptó que un ingrediente clave de las Impossible Burger, las hamburguesas de la compañía, es seguro para comer.

La polémica tras este caso había comenzado en 2017, cuando organizaciones como el Grupo ETC y ‘Amigos por la Tierra’ argumentaron que Impossible Foods debía retirar su hamburguesa del mercado hasta tanto la FDA no aprobase todos sus ingredientes. La FDA en el documento asegura que no tiene dudas sobre el estado ‘Generalmente Reconocido Como Seguro’ (GRAS) de la leghemoglobina de soja.

Con motivo de la noticia sobre la aprobación de la FDA, Patrick O. Brown, CEO y fundador de Impossible Foods, aseguró que obtener este documento de aprobación va más allá del estricto cumplimiento que su compañía tiene con respecto a las leyes federales sobre seguridad alimentaria, añadiendo que la transparencia es el elemento central de la empresa desde el primer día.

Impossible Foods elabora la carne directamente de las plantas, la cual contiene leghemoglobina de soja, una proteína que contiene hemo, que a su vez es una molécula que se compone de hierro y está presente en todos los animales y plantas. El hemo permite que la hamburguesa Impossible Burger satisfaga los antojos de carne del consumidor, por lo que su consumo ha resultado tan atractivo en EE.UU y Hong Kong, países donde la compañía tiene presencia en más de 3,000 sedes.

El hemo que contiene la Impossible Burger es idéntico al hemo que los seres humanos han consumido durante miles de años, pero su producción implica consumir 75% menos agua, genera 87% menos de gases de efecto invernadero y requiere un 95% menos de tierra que la carne de res convencional que proviene de las vacas.

Impossible Foods había iniciado los trámites para la aprobación de este producto en 2014, justo antes de comenzar la venta de estas hamburguesas en restaurantes. Por su parte, un estudio de 2016, un estudio encontró que, incluso consumiendo esta carne en altas dosis, no producía efecto negativo alguno en el organismo, y la compañía presentó estos hallazgos ante la FDA en agosto del año pasado.

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