Un nuevo reporte del Departamento de Políticas Económicas, Científicas y Calidad de Vida de la Unión Europea sugiere que las instancias financieras podrían correr riesgos si permanecen en contacto con el comercio con criptomonedas.

Para describir su planteamiento, dividen a la industria de monedas digitales en cinco pilares: minería, Blockchain, carteras electrónicas y exchanges, contratos inteligentes, bancos y procesadores de tarjetas de crédito.

Asimismo, sugieren que la minería se divide en varias sud-actividades, como los servicios de minería en la nube, la auto-minería y el hosting; pese a la cantidad de agentes competidores en los mining pools, aún con cinco como competidores principales, sólo abarcan el 79% del mercado.

Por su parte, existen barreras altas para comerciar con exchanges, particularmente debido a las restricciones regulatorias; además, el 75% de las acciones del mercado pertenecen a sólo cinco compañías.

Por su parte, las instituciones bancarias, que juegan un papel clave en la mediación entre los bancos centrales y los reguladores, no parecen estar de acuerdo, en su mayoría, con el comercio descentralizado, señalando que puede ser un peligro para los operadores y clientes, tanto en cuanto a amenazas de lavado de capitales, fraude, como hackeos inminentes.

De hecho, ya varias entes bancarios han procurado el veto de sus socios en el comercio descentralizado o, incluso, han clausurados cuentas bancarias de operadores de exchanges de forma arbitraria.

Otro punto que enfatiza el estudio refiere a que las mismas criptomonedas se encuentran en un terreno no balanceado, siendo el jugador más fuerte durante la pasada década el bitcoin por sobre las demás monedas digitales.

El reporte culmina estimando que todos estos indicativos, sumado a la falta de regulaciones claras, podrían afectar gravemente el desempeño de ciertas compañías y entidades bancarias involucradas con monedas digitales e impulsar faltas de conductas financieras que pongan en riesgo su integridad en el mercado actual.