Es sabido que desde tiempos ancestrales los humanos han promocionado los beneficios de la cerveza para fomentar la lactancia materna. Junto con otros alimentos, como el anís y la harina de avena, la cerveza se ganó la reputación de ser un estimulador de la lactancia. A lo largo de los siglos, esto se convirtió en una creencia establecida en las tradiciones de todo el mundo.

A principios de la década de 1900, la campaña de comercialización de Guinness, la cerveza irlandesa oscura, le dio una identidad especial como bebida “saludable”, ya que inicialmente se fabricó con un tipo de levadura que le daba un alto contenido de hierro, lo que ayudó a solidificar el eslogan original de la bebida: “Guinness es buena para ti”. Seguidamente, se alentó a las madres lactantes a que bebieran esta bebida como un tónico estimulador de la leche.

Aunque ahora sabemos que la campaña en torno a esta bebida exageró sus beneficios en ese momento, hay algo de verdad científica en la afirmación de que la cerveza estimula la leche materna.

A pesar de que las investigaciones al respecto son limitadas, algunos estudios han establecido un vínculo entre un polisacárido, un tipo de carbohidrato presente en el lúpulo de cebada, y un aumento en la prolactina, la hormona que ayuda a la producción de leche del tejido mamario.

Estos factores podrían explicar por qué los consumidores de cerveza del pasado percibieron que la bebida tenía un efecto beneficioso en su capacidad para producir leche. Pero hay una advertencia: agregar alcohol a esta mezcla de lúpulo eclipsa cualquier beneficio potencial que se pueda obtener de la cebada.

En este sentido, estudios realizados en la década de 1990 muestran que cuando las madres consumen alcohol y amamantan, parece presentarse una alteración en el sabor de la leche, provocando que los bebés se alimenten menos durante un cierto período de tiempo.

Adicionalmente, un metanálisis de más de 40 estudios, identificó cómo el alcohol afecta la forma en que el cuerpo descarga la leche.

Los senos liberan leche a través de un reflejo de eyección que se desencadena por una hormona llamada oxitocina. Los investigadores encontraron que el consumo de alcohol reduce la producción de oxitocina, lo que provoca un reflejo de depleción de la leche retardada.

En base a esta evidencia, se puede concluir que algunos componentes de la cebada contenida en la cerveza, ciertamente pueden favorecer la producción de leche materna; sin embargo, la presencia de alcohol en estas bebidas ensombrece tales beneficios. Por lo tanto, la recomendación generalizada se enfoca hacia el consumo de cerveza sin alcohol.

Referencias:

Beer and Breastfeeding. Advances in Experimental Medicine and Biology, Springer 2002. https://doi.org/10.1007/0-306-46830-1_2

The Transfer of Alcohol to Human Milk — Effects on Flavor and the Infant’s Behavior. The New England Journal of Medicine, 1991. https://doi.org/10.1056/nejm199110033251401

Alcohol and Breastfeeding. Basic and Clinical Pharmacology & Toxicology, 2013. https://doi.org/10.1111/bcpt.12149

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