De acuerdo a una investigación, el análisis del meconio (primera deposición de un recién nacido) puede alertar a los médicos si un niño corre el riesgo de tener problemas de inteligencia y razonamiento en su posterior desarrollo.

En particular, los altos niveles de ésteres etílicos de ácidos grasos (FAEE, por sus siglas en inglés) encontrados en el meconio, producto del consumo de alcohol por parte de la madre durante el embarazo, pueden alertar a los médicos de que un niño puede desarrollar problemas cognitivos en la adolescencia.

Para este estudio, los investigadores analizaron los niveles de FAEE en el meconio de 216 recién nacidos. FAEE se compone de un grupo de productos derivados de la metabolización del alcohol; este estudio examinó el miristato de etilo, el oleato de etilo y el linoleato de etilo.

Los investigadores realizaron pruebas de inteligencia a los 9, 11 y 15 años, evidenciando que existía una correlación entre aquellos que presentaron altos niveles de FAEE al nacer y puntuaciones de coeficiente intelectual más bajas.

La Dra. Meeyoung O. Min, profesora en la Escuela de Ciencias Sociales Aplicadas de la Universidad Case Western Reserve en Estados Unidos y autora principal del estudio, indicó:

“Aunque ya sabíamos que el consumo de alcohol de una madre durante su embarazo puede causar déficits cognitivos, lo significativo es que el marcador temprano, que no estaba disponible anteriormente, predijo esto, estableciendo la validez predictiva de los FAEEs para determinar la exposición al alcohol en el útero.”

Los recién nacidos con características faciales distintivas que revelan la exposición fetal al alcohol, como cabeza y ojos más pequeños, labio superior delgado y una cresta suave entre el labio superior y la nariz, son más fácilmente identificables. Pero muchos bebés expuestos al alcohol pueden parecer normales, y muchas madres son reacias a revelar cuánto bebieron durante el embarazo debido al estigma asociado, por lo que la exposición prenatal al alcohol  se suele pasar por alto.

En este sentido, los biomarcadores clínicos son fundamentales para identificar a los recién nacidos expuestos al alcohol, independientemente del informe de las madres sobre su consumo o no durante el embarazo.

Los investigadores destacan que determinar los niveles de FAEE en el meconio puede servir para identificar a los recién nacidos en riesgo de desarrollo cognitivo deficiente relacionado con la exposición prenatal al alcohol.

Del mismo modo señalan que la detección de la exposición prenatal al alcohol al nacer, podría fundamentar intervenciones tempranas que ayuden a reducir los esperados y negativos efectos posteriores.

La investigación forma parte un proyecto de investigación longitudinal conocido como Project Newborn, el cual ha seguido por 20 años el desarrollo físico, social y cognitivo de alrededor de 400 bebés cuyas madres que consumieron cocaína, alcohol y otras drogas durante sus embarazos.

Referencia: Association of Fatty Acid Ethyl Esters in Meconium and Cognitive Development during Childhood and Adolescence. The Journal of Pediatrics, 2014. https://doi.org/10.1016/j.jpeds.2014.12.008

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