Estamos conscientes de que el clima tiene un impacto notable en nuestro estado de ánimo y productividad, lo que se ve reflejado en nuestra cotidianidad; sin embargo, las razones por las que las condiciones climáticas nos afectan, no siempre son tan obvias. Afortunadamente, décadas de investigación nos ayudan a comprender cómo el clima influye en nuestro funcionamiento cerebral.

Muchas personas se sienten mejor cuando la temperatura es agradable y el cielo está soleado, por lo que no sorprende que se sientan infelices y deprimidas en climas fríos y nublados.

Los estudios científicos indican que las condiciones climáticas tales como la alta temperatura y la humedad, pueden afectar el rendimiento mental al afectar la neuroquímica cerebral. Por ejemplo, se cree que el estrés térmico puede causar deterioro cognitivo.

Un estudio reciente ha investigado el impacto del estrés térmico en las funciones cognitivas de los soldados que pasan al menos un año en condiciones desérticas. La evaluación de la memoria y las funciones cognitivas mostraron que hay un declive en el rendimiento cognitivo en climas cálidos en comparación con el clima normal.

Con respecto a las funciones cognitivas en clima frío, los estudios han demostrado deficiencias y mejoras. Por ejemplo, un estudio investigó el impacto de la exposición al frío y el siguiente recalentamiento sobre la memoria de trabajo y las funciones ejecutivas.

Los resultados demostraron una disminución en las pruebas cuando los sujetos estuvieron expuestos a 10 ° C, y estos deterioros persistieron durante una hora durante el período de recalentamiento.

Aunque los mecanismos subyacentes no fueron probados, los autores sugirieron que los cambios vasculares agudos en el cerebro podrían explicar los cambios observados. Otra explicación podría ser una desregulación de los niveles de catecolaminas, particularmente importante para funciones atencionales complejas.

Otros hallazgos sugieren que el frío ayuda a despertar la mente y nos hace pensar con más claridad. Es bien sabido que el cerebro utiliza la glucosa como su principal fuente de energía. Por lo tanto, cuando la glucosa se agota, el funcionamiento del cerebro se pone en peligro.

La energía, es decir, la glucosa, también se usa para regular la temperatura corporal, especialmente en condiciones extremadamente cálidas o frías. Parece que se necesita más glucosa para enfriar que para calentar el cuerpo. Por lo tanto, es más probable que las temperaturas cálidas reduzcan los niveles de glucosa y, por lo tanto, perjudiquen la función cerebral y la claridad del pensamiento.

El análisis de la literatura científica y popular permite concluir que las condiciones climáticas extremas pueden afectar nuestra función cognitiva y nuestro estado de ánimo. Lo más probable es que esto sea causado por una disminución en la fuente de energía del cerebro (glucosa), que debe usarse para la termorregulación.

Además, es evidente que las temperaturas extremas afectan el nivel de catecolaminas en el cerebro, como la dopamina y la serotonina. Aun así, parece que hay alguna variabilidad individual en la respuesta del cerebro al clima.

Referencias:

Cognitive deficits due to thermal stress: An exploratory study on soldiers in deserts. Med Journal Armed Forces India, 2017. https://doi.org/10.1016/j.mjafi.2017.07.011

Acute cold exposure and cognitive function: evidence for sustained impairment. Ergonomics, 2012. http://dx.doi.org/10.1080/00140139.2012.665497

Come rain or come shine: individual differences in how weather affects mood. Emotion, 2011. http://dx.doi.org/10.1037/a0024649

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