Cráneo descubierto de esta nueva especie de dinosaurios. Créditos: Phase 2 Productions

Se acaba de descubrir una nueva especie de dinosaurios, perteneciente a la familia de los anquilosaurios, unos herbívoros fuertemente armados que tuvieron la mala fortuna de compartir su existencia con los temibles Tiranosaurios Rex, durante el Cretácico Superior.

Esta nueva especie está siendo llamada “Cabeza Espinoza” y gracias a su descubrimiento se está cambiando lo que se sabía hasta el momento de los anquilosaurios norteamericanos.

Representación ilustrada del Akainacephalus Johnsoni Créditos: Andrey Atuchin/DMNS 2017

Los fósiles de este dinosaurio fueron encontrados en el Monumento Nacional Grand Starcaise-Escalante, en Utah, al suroeste de los Estados Unidos y aparenta ser el esqueleto de anquilosaurio del Cretácico Superior más completo que se ha encontrado en ese lugar.

La principal diferencia de este espécimen con respecto a los anquilosaurios que vivieron en el mismo periodo es que este dinosauro presentaba espinas y conos, tanto en la cabeza como en el hocico, haciéndole honor al nombre “Cabeza Espinoza”.

Asimismo, su nombre científico es Akainacephalus Johnsoni, en honor a Randy Johnson, un voluntario del museo que ayudo en la preparación de su cráneo. El esqueleto estuvo enterrado desde hace 76 millones de años aproximadamente en la Formación Kaiparowits, una capa geológica que se compone de rocas sedimentarias depositadas por ríos y arroyos.

El equipo de paleontólogos responsable del descubrimiento pertenecen al Museo de Historia Natural de Utah y a la Universidad de Utah, quienes, trabajando en esta superficie desértica, lograron extraer varios huesos, que incluyen el cráneo completo y perfectamente preservado, además de su armadura ósea, varias vertebras, una extremidad delantera, varios restos de una extremidad posterior y su cola casi completa.

Estos son los fósiles encontrados del Cabeza Espinoza. Créditos: Jelle Wiersma/PeerJ

En total, a los científicos les tomó casi cuatro años ensamblar y preparar este espécimen y, al analizar los restos, se observó que este dinosaurio tenía una contextura mediana, midiendo entre 4 y 5 metros de largo y 1,5 metros de alto.

Tal como otros anquilosaurios de su época, este dinosaurio estaba preparado para la defensa, pues tenía una increíble armadura que le cubría desde la cabeza a la cola, lo que incluye unas placas Oseas llamadas osteodermos.

Adicionalmente, su cabeza estaba protegida por una corona de púas y cuernos, y la punta de su cola poseía una gran masa huesuda que se presume empleaba para protegerse de cualquier depredador, pues estaba obligado a sobrevivir a las brutales condiciones del Cretácico Superior.

Los anquilosaurios son originarios de Asia, hace unos 125 millones de años y no hay registros fósiles de ellos en Norteamérica de periodos más recientes que unos 77 millones de años.

En este sentido, la armadura, particularmente a nivel cefálico del Akainacephalus Johnsoni se asemeja a la de un espécimen encontrado en Nuevo México denominado como Nodocephelausaurus Kirtlandensis; sin embargo, dista mucho de otros anquilosaurios norteamericanos, como el Ankylosaurus, que tenía una armadura ósea lisa en el cráneo.

De esta manera, el descubrimiento es una evidencia de que los anquilosaurios eran una especie más diversa a nivel fenotípico de lo que pensaban tradicionalmente los paleontólogos, dando pie a hipótesis en torno a oleadas migratorias provenientes de Asia que permitieron la diversificación de este tipo de dinosaurios.

Actualmente, la representación fósil del Akainacephalus Johnsoni se encuentra en una exhibición pública en el Museo de Historia Natural de Utah, en Salt Lake City; por lo que cualquier persona que quiera disfrutar de esta nueva especie de dinosaurios, “Cabeza Espinoza”, recién descubierta, puede hacerlo.

Referencia: A new southern Laramidian ankylosaurid, Akainacephalus johnsonigen. et sp. nov., from the upper Campanian Kaiparowits Formation of southern Utah, USA, (2018). https://doi.org/10.7717/peerj.5016

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