Existe un mito según el cual el consumo de cafeína acelera la pérdida de peso. De hecho, algunos suplementos dietéticos contienen cafeína supuestamente para reducir el apetito; por su parte, otros afirman que esta acelera el metabolismo.

Esto no es tan cierto como parece, pues, según un estudio reciente que contó con la participación de Carol Denysschen, la Presidenta del Departamento de Salud, Nutrición y Dietética de SUNY Buffalo State College, la cafeína no ayuda a las personas a perder peso.

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Para la investigación se conto con la participación de 50 adultos en perfecto estado de salud con edades comprendidas entre los 18 y los 50 años. En este sentido, se les indicó que durante un día a la semana, por tres semanas, debían ir al laboratorio durante la mañana para tomar alguna bebida con cafeína o un placebo.

Específicamente, se les dio a ingerir 3 tipos de bebida: un café con 4 onzas de cafeína, otro  con 8 onzas de cafeína y otra bebida que no contenía esta sustancia.

Los participantes no sabían qué bebida estaban consumiendo, sin embargo, al finalizar el estudio, cada uno de ellos había tomado de los tres tipos de bebida.

Media hora después de haber ingerido el líquido, a las personas se les dio acceso a un desayuno tipo Buffet, en el que tenían permitido comer todo lo que desearan.

Posteriormente fueron enviados a casa y se les indicó que debían llevar un registro de su alimentación durante el resto del día empleando para ello una herramienta digital; de la misma forma, debían registrar sus niveles de apetito a lo largo del día.

De esta manera, se observó que cuando las personas consumían la dosis más baja de cafeína, comían aproximadamente un 10% en el desayuno antes mencionado, en comparación a los días que ingirieron la bebida sin cafeína o la que tenía la dosis más alta de esta sustancia.

Específicamente, se descubrió que luego de consumir este líquido con poca cafeína, las personas comieron más o menos 650 calorías; por otro lado, luego del placebo, las personas comieron, en promedio 721 calorías, mientras que, cuando la dosis de cafeína era las mas alta, el consumo alcanzó una media de 715 calorías por persona.

En cuanto al apetito, no se observaron cambios estadísticamente significativos en atención a la cantidad de cafeína ingerida o al índice de masa corporal de los participantes en el estudio.

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Teniendo esto en cuenta, los investigadores concluyen:

“La cafeína puede tener un pequeño efecto en la ingesta de alimentos poco tiempo después de beberla, pero este efecto desaparece rápidamente. En otras palabras, la cafeína tiene efectos débiles y transitorios en la ingesta energético, por lo que no la respaldamos como supresor efectivo del apetito”.

Por tanto, según los investigadores, la recomendación gira en torno a mantener buenos hábitos de alimentación para no depender de ayudas para bajar de peso, especialmente a partir de hábitos poco saludables, tales como el consumo excesivo de café.

Referencia: Caffeine Transiently Affects Food Intake at Breakfast, (2018). https://doi.org/10.1016/j.jand.2018.05.015

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