Visto desde este lado del Hemisferio Occidental, Australia es un país bastante lejano, y llegar a él implica tomar vuelos que incluso pueden tomar hasta 24 horas. Más allá de cualquier comodidad que pueda ofrecerse al pasajero dentro del avión, lo cierto es que al llegar al aeropuerto en Australia las personas llegan muy cansadas, y hacer una larga fila para mostrar el pasaporte y realizar la verificación de identidades no resulta agradable para nadie.

Por ello, el Departamento de Interior de Australia ha dispuesto desde el año 2007 sistemas inteligentes de control fronterizo de la mano de su tecnología SmarGates, que puede leer el pasaporte del viajero, escanear su rostro y verificar que en efecto se trata de la persona que viaja. Esto ocurre en los ocho principales aeropuertos del país desde hace 10 años, cuando el gobierno australiano contrató a Vision-Box, una compañía portuguesa, para crear este sistema.

Sin embargo, las autoridades australianas quieren que este proceso sea aún más rápido y menos molesto para los viajeros y turistas, y durante los meses de mayo y junio del año pasado, comenzó a probar su primera tecnología ‘sin contacto’ para verificar identidades dentro del Aeropuerto Internacional de Canberra.

Se trata de la primera tecnología de reconocimiento facial que confirma la identidad del viajero haciendo coincidir su rostro con los datos registrados en el sistema del aeropuerto, sin necesidad de utilizar un pasaporte físico. Ahora, el Ministerio de Interior del país oceánico comenzará su segunda fase de pruebas en la misma ubicación.

Por otra parte, se pudo conocer que el Aeropuerto de Sídney se ha asociado con la aerolínea más grande de Australia, Qantas, para utilizar el reconocimiento facial para pasajeros que van de salida, o hagan el check-in. De esta manera, sólo basta con mostrar el rostro en uno de los puntos habilitados para ingresar a salas de espera o a la zona de abordaje.

Desde la introducción de los pasaportes electrónicos a nivel internacional en el año 2005, Australia ha sido un país pionero en tecnología de control de este tipo de documentación en sus fronteras, y prueba de ello son las pruebas antes mencionadas, además de su sistema SmartGates, cuya tecnología es tan rápida que puede verificar la entrada al país de cerca de 150 pasajeros por hora.

Otros países cuentan con sistemas similares, como el control automatizado que el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU utiliza en sus aeropuertos, sin embargo, éste requiere del control de un funcionario al final del proceso, quien verifica el documento físico.

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