Para nadie es un secreto que si una persona quiere cuidar de su salud, debe evitar el consumo de alcohol, por lo que parece incompatible esforzarse arduamente haciendo ejercicios, para luego ir a tomarse una cerveza, más allá de que esto sea una práctica inquietantemente común.

No obstante, hay todo un nicho económico en torno a esto, desde cervezas comercializadas para atletas hasta eventos donde regalan esta bebida luego de un maratón, entre otros. Sin embargo, la verdad es clara: el alcohol es dañino para los deportistas, especialmente luego de los entrenamientos.

Nuestro organismo tiene un mecanismo de "freno" que modera el consumo excesivo de alcohol

Luego de hacer ejercicio, los músculos quedan dañados; las lágrimas microscópicas en el tejido muscular ocasionan inflamación y dolor además que se agotan los niveles de glucógeno en el organismo, junto a líquidos y electrolitos que conforman el combustible del cuerpo.

De hecho, dependiendo de la intensidad de los ejercicios, el cuerpo puede pasar hasta un par de semanas reparándose, de forma que en el futuro sea posible mostrar un mejor desempeño en el futuro.

Las estrategias para potenciar este proceso de recuperación son bastante lógicos: descansar, hidratarse y alimentarse saludablemente. En esta ecuación, el alcohol hace exactamente todo lo contrario.

De acuerdo a diversos estudios, el alcohol enlentece el proceso de reparación muscular, además de agotar la restauración de los niveles de glucógeno, lo que evita que el organismo metabolice los carbohidratos de la forma más adecuada.

Además, el alcohol induce la deshidratación, reduciendo el volumen de sangre en el organismo y obligando al corazón a trabajar más.

En esta línea, a partir de una investigación se demostró que las personas que hacían ejercicio y consumían una bebida que contenía 4% de alcohol, un porcentaje similar al que contiene la cerveza típica, experimentaban un pobre aumento del volumen de plasma y sangre, a pesar de orinar constantemente.

Por tanto, los investigadores llegaron a la conclusión que si bien el alcohol no empeoraba la deshidratación, impedía que otros fluidos se comportaran de forma normal, manteniendo el equilibrio de los líquidos en el organismo.

En torno a esto, no se trata de negarle a los deportistas la posibilidad de celebrar algún logro con una cerveza, sino alertarles respecto a las consecuencias que pudiese tener esto en atención a la recuperación del organismo.

Al respecto, los expertos sugieren que se puede sustituir la cerveza tradicional por versiones sin alcohol. De hecho, tras una investigación se observó que los deportistas que habían bebido cerveza sin alcohol durante el entrenamiento, luego de más de dos semanas reportaban menos enfermedades, menos inflamación y recuentos más bajos de glóbulos blancos que sus compañeros del grupo control, que habían consumido un placebo.

¿Tomar cerveza antes de tomar vino evita la resaca?, esto dice la ciencia

Siguiendo a los investigadores, esto se debe a que la cerveza sin alcohol es rica en polifenoles, igual que la cerveza normal, lo que mejora la salud evitando los daños relacionados al consumo de alcohol.

Así, la ciencia confirma lo que hemos sospechado por mucho tiempo: cuando se consume alcohol luego de entrenar, nos recuperamos a pesar del alcohol, no gracias a él. Otra opción, concluyen los investigadores, es evitar la cerveza por completo y reemplazarla por bebidas energizantes a fin de reponer los electrolitos que se pierden a través del sudor.

Referencia: Influence of energy drinks and alcohol on post‐exercise heart rate recovery and heart rate variability. https://doi.org/10.1111/j.1475-097X.2008.00837.x

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