Créditos: Illustration: NASA/CXC/M.Weiss; X-ray spectrum: NASA/CXC/MIT/H.M.Günther

Por mucho tiempo, los astrónomos se han mostrado desconcertados ante la variabilidad de estrellas jóvenes que residen en la constelación Taurus-Auriga, a unos 450 años luz lejos de la Tierra; sin embargo, una estrella en particular se ha robado la atención de los científicos.

Esta estrella, cada cierto tiempo se desvanece brevemente antes de retomar su brillo habitual. Así, durante los últimos años, los astrónomos han notado que esta estrella se ha oscurecido con mayor frecuencia y por tiempos más largos.

En atención a esto, un grupo de científicos se ha dedicado a estudiar la estrella, llamada RW Aur A desde el Observatorio de Rayos X Chandra, de la Nasa, encontrando evidencias respecto a las causas de su oscurecimiento más reciente.

De esta manera, parece que una colisión de dos cuerpos planetarios infantiles produjo una densa nube de gas y polvo que, a medida que se desvanecían por la galaxia, generaron un velo que oscureció temporalmente la luz de la estrella.

Hans Morit Guenther, un investigador del Instituto Kavli de Astrofísica e Investigación Espacial del MIT, fue el encargado de liderar esta investigación, sobre la que plantea:

“Si nuestras interpretaciones son correctas, esta sería la primera vez que observamos de forma directa a una joven estrella devorando un planeta”.

En particular, desde el año de 1937, los astrónomos han notado diminuciones importantes en el brillo de esta estrella cada tantos años, lo que suele durar aproximadamente un mes. En enero de 2017, RW Aur se oscureció de nuevo, por lo que el equipo de investigadores usó el observatorio en cuestión para evaluar la emisión de rayo X de la estrella.

En este sentido, explican que los rayos X provienen de la estrella, lo que cambia a medida que estos se mueven a través del gas que se genera a su alrededor. En total se registraron casi 14 horas de datos de rayos X de la estrella.

Luego de esto, se obtuvieron resultados sorprendentes; en primer lugar, notaron que el disco de la estrella alberga grandes cantidades de material, además de ser mucho más caliente de lo esperado.

En segundo lugar, se encontró que el disco contiene mucho más hierro de los esperado; no tanto como el planeta Tierra, pero si una cantidad similar a cualquier luna de nuestro sistema solar.

Respecto a esta inusual cantidad de hierro, los científicos consideran que puede originarse de dos fuentes.

La primera hipótesis indica que esto puede ocurrir a partir de un fenómeno conocido como trampa de presión de polvo, en el que pequeñas partículas, como el hielo, quedan atrapadas en las zonas muertas de los discos que se liberan por cambios repentinos en estos, como cuando otro cuerpo celeste pasa cerca de ellos.

Por su parte, la segunda hipótesis, que Guenther considera como la más plausible, indica que el exceso de hierro ocurre cuando cuerpos planetarios infantiles chocan, liberando nubes espesas de partículas.

En torno a esto, los expertos plantean que deben hacerse más observaciones de la estrella para evaluar posibles cambios en la cantidad de hierro que le rodea, a fin de determinar con precisión la fuente de este.

Especulan que si aparece la misma cantidad de hierro en un año, pudiese afirmarse que este proviene de una fuente masiva, como una gran colisión planetaria.

Todo esto representa un esfuerzo para comprender el origen de los exoplanetas, por lo que es importante ver cómo los planetas jóvenes se destruyen cuando interactúan con sus estrellas anfitrionas y qué factores determinan su supervivencia.

Referencia: NASA, (2018). Chandra May Have First Evidence of a Young Star Devouring a Planet. Chandra X-Ray Observatory