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Con el avance de la tecnología, lo métodos empleados por cibercriminales también han ido evolucionando. Hoy en día, con el auge de las criptomonedas y con cada día más empresas uniéndose al mercado financiero digital, los ataques con malware se han volcado a una tendencia para efectuar cryptojacking, que básicamente consiste en el uso ilegal del poder de cómputo de un dispositivo de otros usuarios para minar monedas digitales.

En este sentido, un estudio reciente de la firma Skybox Security destaca que los ciberataques con malware de minería de criptomonedas presentan un mayor riesgo que los de ransomware en la actualidad.

El estudio estimó que los ciberataques con malware de minería constituyen el 32% de todos los incidentes ilícitos durante el 2018, mientras que sólo el 8% les corresponde a ataques con ransomware.

Recordemos que los ataques de cryptojacking utilizan un código escondido en sitios web o dispositivos que incita el uso del poder de cómputo del equipo de los usuarios, sin su previo consentimiento o, incluso, sin que se den cuenta.

De acuerdo con lo antes descrito, se enfatiza que:

Los Malware de minería pueden ser los nuevos chicos en el vecindario, pero que sean novatos no les quita el control que han tomado. Con una gran oportunidad de lucro y pocas posibilidades de ser descubiertos o detenidos, esta herramienta de malware proporciona un refugio seguro para los delincuentes cibernéticos.

De hecho, “Cada 10 minutos, el Bitcoin añade un nuevo bloque de transacciones a su libro mayor y otorga 12.5 BTC a su minero, lo cual al cambio US$7.400, haría de cualquier minero de millones cada diez minutos“. Con ese potencial de rentabilidad, no es de extrañar que se comentan actos de este estilo, que hayan sobrepasado incluso a los ataques con ransomware.

La investigación concluye que el reciente interés en el comercio con criptomonedas ha dado como resultado que los cibercriminales busquen alternativas de ciberataques cada vez más sigilosas y eficaces.

Debido a esto, los gobiernos de todo el mundo se han sumado a la labor de regular el mercado emergente para poner fin a estos actos delictivos, entre los que no se paran de contar robos, hackeos y confrontaciones físicas violentas.