Antigua estructura donde fueron encontradas las migas de pan. Créditos: Arranz-Otaegui et al., PNAS.

Historiadores y Arqueólogos han relacionado, de forma tradicional, el pan con el desarrollo de la agricultura, es decir, cuando la especie humana domesticó plantas como el trigo, para cultivarlas y hacer harina.

Así, se cree que la agricultura se desarrolló hace 11.000 años aproximadamente en los territorios que hoy le pertenecen a Iraq, Israel y Jordania.

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Sin embargo, recientemente se han descubierto evidencias que sugieren que la humanidad estaba cultivando plantas unos miles de años antes de lo pensado.

Sobre esto, Amaia Arranz Otaegui, una investigadora postdoctoral de la Universidad de Copenhague, fue la encargada de dirigir un estudio en el que se encontraron migajas ennegrecidas de pan en un antiguo edificio de piedra en el Medio Oriente, lo que sugiere que la humanidad está horneando pan, desde hace mucho más tiempo del que se creía.

De acuerdo a los resultados de las pruebas de radiocarbono hechas en las plantas carbonizadas encontradas en las chimeneas cercanas, estos restos de comida datan de hace 14.000 años atrás en la historia, es decir, 4.000 años antes del surgimiento de la agricultura.

A lo largo de la historia de la humanidad, el pan se ha consolidado como un alimento de gran importancia, puesto que, a pesar de tener pocos ingredientes, resulta muy nutritivo.

Sobre el descubrimiento, Otaegui plantea:

“Nuestro trabajo muestra que el pan no fue producto de sociedades establecidas y complejas, sino de una sociedad de cazadores recolectores del paleolítico”.

Esto contradice algunos detractores del pan que defienden dietas “paleo”, en las que se imita, supuestamente lo que comían nuestros ancestros, puesto que, tal como lo demuestra la investigación, los cazadores-recolectores del pasado consumían pan, lo que les permitía aumentar el azúcar en sangre y tener más energía.

De hecho, el lugar donde se hizo el descubrimiento, pertenecía a una comunidad llamada Natufian, quienes, de acuerdo a Ehud Weiss, un arqueobotánico de la Universidad Bar-Ilan, en Israel, vivían en un ambiente hostil que les obligaba a luchar para obtener más energía de sus alimentos.

En específico, la estructura donde se encontraron las migas de pan está ubicada en Jordania y, teniendo forma ovalada, con una chimenea en el centro junto a piedras colocadas cuidadosamente en el suelo, para el momento se desconoce si se trataba de una vivienda u otro tipo de edificación.

Esta es la estructura donde se encontraron las migas de pan. Créditos: Arranz-Otaegui et al., PNAS, 2018

Al revisar el suelo, Otaegui notó muestras que le desconcertaron, pues no eran semillas, nueces o madera carbonizada, sino que parecían las migas que se acumulan al fondo de la tostadora.

En la misma línea, al imitar la tecnología de la comunidad en cuestión, se obtuvieron resultados similares, por lo que los investigadores tomaron como criterio principal para la identificación del pan, la textura porosa observada en las muestras.

Por su parte, si bien los investigadores afirman que el pueblo Natufian era conocido por ser recolectores de trigo y cebada silvestres, además de avena, es necesario tener cautela con las afirmaciones derivadas de la investigación.

En torno a esto, a firman que si bien puede inferirse que el pan cocinado pudiese ser una pita, se sabe que los Natufian cocinaban sin levaduras, por tanto, se puede pensar en una especie de tortilla de pan.

Finalmente, los investigadores manifiestan que quedan muchas dudas por resolver, pues no se sabe si este pan era un alimento regular o si era ocasional, como un alimento de lujo, puesto que puede ser el caso de que los natufians, durante las fiestas, consumieran pan y cerveza.

Referencia: Archaeobotanical evidence reveals the origins of bread 14,400 years ago in northeastern Jordan, (2018). https://doi.org/10.1073/pnas.1801071115

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