Si pudiésemos comparar la forma de nuestros cerebros con algo, seguramente lo primero que imaginaríamos sería una nuez arrugada. Veamos por qué nuestros cerebros son arrugados.

De acuerdo a Lisa Ronan, una investigadora del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, nuestros cerebros son arrugados porque la corteza cerebral o la superficie externa del cerebro, lo que comúnmente se denomina como materia gris se expande para luego plegarse durante el proceso de desarrollo del cerebro durante la gestación.

Así, cuando se expande el cerebro, la presión aumenta en la superficie externa, lo que se mitiga a partir del plegado del tejido. Para verlo más claramente, imaginemos que ejercemos presión sobre cualquier extremo de un trozo de goma, en algún momento, la superficie se plegará como reacción al aumento de la presión.

También podemos verlo en el campo de la Geología, si dos placas tectónicas chocan entre sí, la presión derivada de la colisión alcanza una intensidad tal que las placas terminaran formando un doblez geológico.

Por su parte, siguiendo a Ronan, los pliegues del cerebro permiten que se empaquen más neuronas, lo que se traduce en que, a medida que se tienen más pliegues, más avanzado será el cerebro y se tendrán más capacidades cognitivas.

No obstante, esto no es una regla general, puesto que la mayoría de los cerebros de los animales carecen de pliegues. Por ejemplo, la corteza cerebral de los ratones y las ratas no se expande tanto durante su desarrollo, por lo que la superficie de sus cerebros es completamente lisa.

En este sentido, lo más frecuente es que el plegamiento ocurra en especies con cerebros de mayor tamaño. Aunque Ronan plantea que este no suele ser siempre el caso, pues se ha observado que mamíferos grandes, como el manatí, tienen menos pliegues de lo esperado de acuerdo al tamaño de su cerebro.

Esto tiene una razón y es que la formación de los pliegues del cerebro depende de otros factores, además del crecimiento de la corteza, tales como de las propiedades físicas de ciertas partes de la corteza.

Así, se ha observado que las regiones más delgadas del cerebro se doblan con mayor facilidad. Particularmente, Ronan expone:

“Nacemos con el cerebro arrugado; pero, un aspecto interesante de esto es que el cerebro se pliega en patrones específicos, demostrando ciertas consistencias que indican que el plegado tiene un significado”.

Se esta manera, se plantea que las propiedades físicas y los patrones de plegado únicos de acuerdo a las regiones del cerebro se relacionan con sus funciones. De hecho, no se trata tanto del tamaño, sino del funcionamiento de la corteza.

Por ejemplo, los elefantes tienen cerebros de mayor tamaño y más arrugados que los humanos, sin embargo, son estos últimos los que encabezan la cima evolutiva.

De esta manera, se concluye que la función de nuestra corteza cerebral es más avanzada, al menos en algunos aspectos, a pesar de que el cerebro de los elefantes es más arrugado. Finalmente, la investigadora plantea que parte de la utilidad de estas arrugas es que nos permite contener más células cerebrales en el espacio reducido que nos permite el cráneo.

Referencia: Differential Tangential Expansion as a Mechanism for Cortical Gyrification. https://doi.org/10.1093/cercor/bht082