Los ejecutivos de Sillicon Valley han estado muy interesados en la forma en que manejamos nuestros datos personales y nuestras preferencias al navegar en Internet e interactuar en redes sociales. No obstante, ahora han encontrado una nueva preocupación: nuestros rostros.

Durante las últimas semanas, los empleados del gigante del comercio electrónico Amazon pidieron a Jeff Bezos que se abstuviera de vender tecnología de reconocimiento facial a los departamentos de policía de EE.UU, y Facebook ha estado probando esta tecnología en Europa sin obtener consentimiento de los usuarios, como lo establece el nuevo Reglamento de Protección de Datos de la Unión Europea (GDPR, por sus siglas en inglés).

Ahora, en un esfuerzo por ayudar a la sociedad a adaptarse al desarrollo desenfrenado de la tecnología, Brad Smith, presidente de Microsoft, ha solicitado al Congreso de EE.UU que regule el reconocimiento facial.

A través de una publicación en el blog de la compañía, Smith no ofrece argumentos claros sobre su petición, sin embargo, sugiere que se cree una comisión específica en el Senado para estudiar la situación y hacer sus recomendaciones. El ejecutivo afirma que esta tecnología pudiese utilizarse para la aplicación de la ley, para proteger la seguridad nacional e incluso para prevenir delitos y el racismo. En la publicación, Smith asegura:

En una república democrática, no hay sustituto para la toma de decisiones por parte de nuestros representantes electos con respecto a los problemas que requieren el equilibrio de la seguridad pública con la esencia de nuestras libertades democráticas (…) El reconocimiento facial requerirá que los sectores público y privado se unan y actúen por igual.

Lo cierto, es que a pesar de los múltiples usos negativos y positivos que tiene esta tecnología, existen pocas reglas que rigen su uso, bien sea por parte de la policía o por las compañías privadas. Microsoft parece estar demostrando su interés en el que el gobierno no prohíba el uso de reconocimiento facial, y por ello, considera ideal crear una comisión de expertos que asesoren al sector público sobre las ventajas de desplegarlo de manera masiva en la sociedad.

Más allá de una regulación gubernamental, Smith considera que las compañías tecnológicas deben asumir una postura más responsable con respecto al uso del reconocimiento facial, como esfuerzos para actuar de forma transparente, reducir el sesgo y desplegar la tecnología de manera ‘cautelosa’.

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