Se ha observado que los Macacos Cola de Cerdo de Malasia incluyen ratas dentro de su dieta. Créditos: ANNA HOLZNER/MACACA NEMESTRINA PROJECT

Si hay algo que ha llamado la atención de los científicos a lo largo de los tiempos es el comportamiento de los monos; en esta línea, recientemente un grupo de científicos descubrió que los macacos cola de cerdo sureños, de Malasia comen ratas.

Sobre el evento, Anna Holzner, una ecologista del comportamiento que formó parte de la investigación sobre el comportamiento de dichos macacos, manifestó que la primera vez que vio a uno de estos animales comiéndose una rata sin cabeza, le pareció algo tan divertido como repugnante al mismo tiempo.

En particular, se sabía que los macacos cola de cerdo comían desde frutas e insectos, hasta tierra, pero, recientemente, se descubrió que parte de su dieta habitual incluye ratas, las cuales empiezan a comer desde la cabeza.

De hecho, este comportamiento fue reiterativo durante el tiempo que duró la investigación. Desde marzo hasta agosto de 2016, cuando Holzner, quien proviene de la Universidad de Leipzig, en Alemania, junto a sus colegas, registraron la dieta de un grupo de los referidos macacos en las plantaciones de palma aceitera, en el noroeste de Malasia peninsular.

Dicha investigación forma parte del Proyecto Macaca Nemetrina, que es dirigido por la ecóloga especializada en primates Nadine Ruppert, de la Universidad Sains Malaysia, ubicada en Penang.

Así, se encontró que los macacos cola de cerdo, cuyo nombre científico es Macaca Nemesterina, a pesar de que pasan una buena parte de su tiempo en los bosques de la localidad, visitan frecuentemente las plantaciones de palma aceitera para forrajear, donde son considerados como una plaga por los agricultores del lugar.

Particularmente, en la investigación, Holzner resalta que en estas plantaciones, los macacos se alimentaban primordialmente con las frutas de palma de aceite, dedicándole apenas el 1% de sus horas de alimentación al consumo de ratas.

No obstante, se observó que los monos despegaban la corteza de los troncos de la palma aceitera a fin de encontrar y cazar las ratas que suelen esconderse allí dentro, por lo que estiman que un grupo de 30 macacos pudiesen comerse alrededor de 2.080 ratas en un año, las cuales empiezan a comer desde la cabeza hacia abajo.

En esta línea, el equipo de investigadores notó una menor presencia de estos roedores en los lugares que frecuentaban los macacos.

Si bien esto puede parecer un hallazgo trivial, los investigadores exponen que se conforma una situación compleja, puesto que, si bien los macacos podrían ser reconsiderados por los propietarios de las plantaciones como agentes de control de ratas, en lugar de plagas.

Por otro lado, se observó que cuando los macacos se adaptan a las plantaciones, su número crece, lo que puede implicar en una disminución de la cantidad de aves y otros animales que viven en los bosques adyacentes.

Por lo tanto, los investigadores concluyen que son necesarias más investigaciones en las que se estudien las interacciones entre los animales y los humanos de la región, a fin de determinar las consecuencias que pudiesen ocurrir a nivel ecológico si alguna de las especies invade el territorio de la otra.

Referencia:  Activity budgets and habitat use of wild southern pig-tailed macaques (Macaca nemestrina) in oil palm plantation and forest, (2018). https://doi.org/10.1007/s10764-018-0032-z

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